Fuente: El Cronista Comercial

Angel Coraggio

La birome BIC, de tinta negra y trazo grueso, está demasiado al alcance de la mano de Néstor Kirchner como para suponerlo lejos del armado preelectoral. Los garabatos de estos días reflejan avances en la constitución del Frente para la Victoria (FPV), que, con el PJ como ariete, busca presentarse como la herramienta para solidificar la gestión, a mitad de término.
Según informaron varios managers políticos oficiales a El Cronista, el esquema básico que se busca imponer en los 24 distritos es la conformación de listas únicas, bajo el paraguas del FPV.
Además del justicialismo en sí, se sumarían los partidos de la Victoria (PV) y Proyecto Popular (PPP), entre otras expresiones locales. Donde no fuera posible el encolumnamiento, por la escasez de las candidaturas en juego, se habilitará a competir por separado, más allá de las referencias comunes al peronismo kirchnerista.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, reunió en los últimos días, por separado, a diversos representantes del multifacético peronismo, desde el ligado a los últimos procesos de gobierno hasta el del tipo emocional, de autodefinidos peronistas hace tiempo bajados de la nave madre.
Fernández logró rearmar al PJ porteño, aunque deberá bregar para hacerlo andar. Se sabe que Rafael Bielsa encabezaría diputados y que Patricia Vaca Narvaja, Juan Manuel Olmos, Nicolás Trotta y SILVIA LA RUFFA conformarían el primer lote de legisladores porteños.
Han estado más ágiles las reuniones en el PV, aún en construcción y con Diego Kravetz y Mauricio Tarullo en el armado, y en el PPP de Capital y Buenos Aires, pero con el desafío de constituirse en al menos ocho distritos, para sacar chapa nacional.
El PV ya tuvo varios actos, especialmente en la provincia de Buenos Aires, en algún caso con la presencia de Fernández. A esta sigla aportan el gobernador Felipe Solá y el intendente de La Matanza, Alberto Balestrini, en la hipótesis de ir por fuera del PJ duhaldista.

ESTRATEGIAS
Este camino quedará más claro una vez conocidas las conclusiones del Congreso al que llaman los coroneles de Eduardo Duhalde, que tendrá lugar a fin de mes en Lanas.
Por ahora, la estrategia del duhaldismo es demostrarse duro y compacto en su porfía con Solá, mientras se espera que su jefe máximo acuerde con Kirchner. Por el momento esa playa parece lejana, pero son más los que desearían recostarse en ellas que los partidarios de buscar otras costas.
El PJ bonaerense aguarda el fin del vaudeville Cristina-Chiche y la confirmación de quienes serán los intragables al paladar de Kirchner. En Mar del Plata se reunieron el fin de semana dirigentes encabezados por el subsecretario general de la Presidencia, Carlos Kunkel, y el influyente dirigente del Suterh, Víctor Santamaría, para moldear al PV provincial, donde deberán confluir, además del felipismo, dirigentes como Emilio Pérsico.
Por vía separada se reunió en San Martín el PPP, que lideran en Capital Gabriel Fucks y Carlos Vilas y en provincia a Fernando Suárez, titular del Onabe, un ente clave.