Fuente: Ámbito Financiero

Escribe Patricia García

El viaje que Cristina Fernández emprenderá a Alemania esta semana fijó calendario anticipado para el cierre de listas en la Capital Federal. «Hasta el miércoles», circuló el mensaje desde las oficinas de Alberto Fernández. Pero, todos conocen que durante el fin de semana el jefe de Gabinete se entregó a monitorear el armado de las boletas que en El Calafate distrajo al matrimonio presidencial.

La mayor sorpresa que espera el campamento albertista en la ciudad es si habrá una, dos o más boletas a diputados nacionales, en el distrito, acompañando la candidatura presidencial de la primera dama. Otra expectativa era anoche si lograban convencer al socialista Héctor Polino para que encabece la tira del Frente para la Victoria en la categoría de diputados.

En una colección de figuritas repetidas, el ministro de Educación, Daniel Filmus, encabezará la nómina de candidatos a senadores.

Hasta ahora, la actual senadora María Laura Leguizamón viene acumulando fichas a su favor para ser la segunda postulante al Senado y renovar la banca. Se ha destacado, para el gusto de Cristina Fernández, en el Consejo de la Magistratura y ha tejido una armónica sintonía con esa jefa. Pero le reprochan que con su candidatura se estaría ponderando a un sector más que a otros, en su caso el SUTERH (sindicato de porteros) que lidera Víctor Santa María. Ese ruido lo dirigió hacia el Sur el jefe de Gabinete, a quien le llegó la propuesta que el lugar de Leguizamón lo ocupara la actual legisladora porteña Silvia La Ruffa, considerada en las tolderías kirchneristas como «neutral y laboriosa». En ese caso, la propuesta del sector que reniega del poderío de los porteros es que Leguizamón apelara a un doble domicilio para presentarse como diputada en la provincia de Buenos Aires, una pirueta que convencía ayer a pocos.

Ajena completamente a la disputa, La Ruffa apenas tomó conocimiento de la movida en un plenario que el sábado, en el sindicato de Santa María, se reunió para afinar el nuevo tema de campaña: el aumento de los impuestos municipales que quiere imponer Jorge Telerman.

Leguizamón tendría ya el vistode la otra senadora, Cristina, quien el jueves parte hacia Berlín y ha adelantado el cierre de listas que vence el sábado, con el mismoestilo con el que paraliza las sesiones en el Congreso con sus giras.

La otra pelea es si habrá boleta única a diputados nacionales o, tal como ya dio el permiso el Frente para la Victoria, se colgará también la lista que encabeza Miguel Bonasso con el sello de Aníbal Ibarra, Diálogo por Buenos Aires. La duda es certeramente aritmética: con dos listas, en el reparto se puede perder una banca que se obtendría con boleta única.

El gobierno jugará además otro ministro, como lo hizo en las listas de legisladores porteños y encabezaría la boleta a diputados de la Capital Federal con Carlos Tomada, si no tiene suerte el sector que impulsa a Polino, si es que éste acepta, aunque hasta anoche nadie le había comunicado la invitación.

Detrás de Tomada seguiría la actual diputada Juliana Marino, pero cotiza con buenas acciones la senadora Vilma Ibarra para ese segundo puesto, aunque insiste con que no quiere continuar con la actividad legislativa y la estaría tentando más sumarse al eventual gabinete de Cristina Kirchner en el área judicial.

El tercer renglón es el más discutido, porque hasta allí llegan las expectativas de bancas a sacar en octubre por parte del oficialismo en el distrito porteño. Están anotados Dante Gullo, el ex titular del ARI Capital y actual legislador porteño, Fernando Melillo y el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks. La ex ibarrista Sandra Dosch, quien anima la agrupación Red por Buenos Aires, podría integrar también la boleta, aunque por debajo del cuarto puesto.

Reservado

De presentarse la lista de Diálogo por Buenos Aires, a Bonasso lo secundaría María Elena Naddeo, titular del Consejo de Niñas, Niños y Adolescentes, del Gobierno porteño y el tercer renglón de esa franquicia se lo reserva para Polino.

Dentro del kirchnerismo avanzarán con distintas quejas. Una será del sector que se opone a que nuevamente la lista de Ibarra recorte las posibilidades del acceso a bancas como ocurrió en la votación porteña de junio, cuando el ex mandatario encabezó una lista que obtuvo 5 lugares en la Legislatura y el Frente para la Victoria sólo sacó tres. Otra demanda es la de otro sector que promovía figuras «jóvenes y nuevas» para ingresar al Congreso, mientras que funcionarios y actuales legisladores ocuparán la mayor parte de los lugares.