Fuente: Ámbito Financiero

Escribe Patricia García
Los movimientos de banca que se fueron sucediendo desde diciembre de 2003, cuando se conformó la actual legislatura porteña, deparan para las boletas electorales de octubre próximo diferentes destinos para los 30 diputados que renuevan o abandonan sus bancas. Será la primera vez, desde que debuto en 1997, que la Legislatura renueva a la mitad de sus miembros, y esa cantidad hace que aumente el número de votos para obtener una banca, lo que representa una dificultad para los partidos chicos.
• La más desperdigada resultó ser la izquierda, haciéndose eco del latiguillo de que
siempre un trotskista puede dividirse. Así Autodeterminación y Libertad de Luis Zamora, que obtuvo ocho legisladores en la pasada votación, pero quedó sólo con dos fieles, entre ellos, su esposa, claro, Noemí Olivetto, que además permanecerá hasta 2007, afortunada con el bolillero. Los cuatro legisladores de ese grupo que dejan sus bancas están repartidos en cuatro bloques y buscarían algunos una reelección en alguna boleta de la izquierda no tradicional. Olivetto buscará la reelección de su socio de bancada, Daniel Vega, a través de una lista que encabezaría el propio Zamora.
• Izquierda unida, con un solo representante, Marcos Wollman, tendrá dificultades para conservar el asiento: al renovarse sólo la mitad del recinto, sube el piso de votos. Hasta ahora, sin ley de piso en la Ciudad, vienen ingresando legisladores con 2% o menos de los sufragios a diferencia de las elecciones nacionales donde el sistema D´Hont impone un mínimo de 3%.
• Mauricio Macri debe renovar 11 legisladores de los 23 que tuvo en un comienzo. De esos 11, tres ya se fueron de sus filas y el resto que deja las bancas conforma un surtido de pertenencias: cuatro peronistas que quedaron fuera del PJ Capital y le piden una lista aparte para acompañar su postulación a diputado nacional. Diego Santilli, Dora Mouzo, Silvia Majdalani (anima una boleta menemista) y Eduardo Borocotó. Por ahora el pediatra tiene la propuesta de ir como tercer candidato a diputado nacional, ya que por haber completado dos períodos consecutivos como legislador no puede renovar la banca. A Santilli también el macrismo le ofertó una candidatura para ser reelecto, pero los peronistas resisten integrar una lista con los adherentes de Ricardo López Murphy que confluirán en una alianza con el macrismo.
• Aníbal Ibarra también cambia 11 legisladores, pero en realidad nunca esos diputados que llegaron mediante listas atadas a su reelección, nunca reportaron al jefe de Gobierno, sino que conformaron bloques autónomos, oficialistas a veces. El bloque propio del ibarrismo lo integran tres legisladoras, de las cuales dos terminan el mandato. Sandra Dosch ya no puede reelegir, pero de todos modos integra un partido nuevo, Red por Buenos Aires, que pilotea Abel Fatala. La otra es Alicia Caruso, a quien intentarían colar en una lista con transversales adherentes a la boleta que diagrame el gobierno de candidatos a diputados nacionales.
• Otra lista que llevó Ibarra al cuarto oscuro en 2003 fue la del Partido de la Revolución Democrática de Miguel Bonasso. El bloque ni siquiera existió el día de ingreso de los legisladores. Por ejemplo, el bielsista Milcíades Peña, que ingresó con ese sello, se fue en una banca aparte con el ibarrista Ariel Schifrin, que accedió a su banca por las boletas de Fuerza Porteña. Peña deja su banca y buscaría un lugar en las boletas transversales, pero lo limita la furiosa oposición al Ejecutivo de la Cuidad que le desató el caso Cromañón, donde perdió a un ahijado. De la lista del PRD también caduca Claudio Ferreño, integrante del Bloque para la Victoria, quien estaría en la lista de candidatos del oficialismo. Otra que ocuparía un renglón allí es SILVIA LA RUFFA, pero su caso es particular, ya que ingresó por el partido de Patricia Bullrich (Unión por Todos), a quien no le quedó ninguno de los 3 diputados que llevó al recinto.