Fuente: Ámbito Financiero

Escribe Patricia garcía

El oficialismo, en la Capital Federal, no tiene resuelta aún la conformación del Frente para la Victoria con el que pretende ganar las elecciones de octubre, pero ya se armó la lista de candidatos a legisladores porteños. Curiosamente lo que apura es el cronograma de candidaturas nacionales, pero integrarse a un frente, se sabe, lleva implícito uno o más renglones en las boletas electorales y, claro, las posibilidades del verdadero reparto las lleva la tira que renueva 30 bancas locales.
La idea de Alberto Fernández es aferrarse a una única lista de candidatos a diputados porteños, pero forzar esa convicción le deja un colectivo de lastimados.

Hasta ahora, la boleta de postulantes a diputados porteños la encabezaría Patricia Vaca Narvaja (la funcionaria prefiere una candidatura nacional) o el árbitro Javier Castrilla; la seguirían Juan Manuel Olmos (Suterh), los legisladores porteños Claudio Ferreño o Silvia La Ruffa, Lucía Manfrand (Scioli), un sindicalista de los taxistas o de UPCN, Edelmiro Rodríguez (Iribarne), un allegado a la ex menemista Raquel Kismer de Olmos y Alicia Bello (FUP – Rollano), en los puestos que cree obtendrá con seguridad el gobierno. De ese modo quedan fuera el ibarrismo y una porción de transversales que sumarían sus adhesiones al Partido para la Victoria que confluirá junto con el PJ Capital en el frente electoral oficialista.

Tampoco se ven en esos borradores reserva de lugares para los ex belicistas que hoy reaniman el sello Nueva Dirigencia, el que deben utilizar en los próximos comicios para evitar su defunción legal (amenazan con competir aparte). Ni aparecen los adherentes a las agrupaciones nucleadas en el Partido Popular Porteño que regentean, entre otros, Gabriel Fuks (Cascos Blancos), Humberto Tumini (Patria Libre) y piqueteros como Barrios de Pie, que aseguran mantener un acuerdo con la Casa de Gobierno para dos postulantes a la Legislatura porteña, en el cuarto y sexto lugar. Tampoco se habla de concederle 33% de la boleta a los sindicalistas que reclaman por los fervorosos militantes que transportaron al estadio Obras para la asunción de A. Fernández al frente del PJ Capital.
El propio ibarrismo busca una alternativa en caso de una oferta magra para lo que considera merecer en la nómina. Por eso, a pesar de la idea de Fernández de concentrar a todos los candidatos a diputados porteños en una sola lista, sobre el filo del cierre se abriría una franquicia, al menos, para transversales y afines.

• Posibilidad

Para esa ocasión, desde el ibarrismo ya consideran la posibilidad de que esa lista alternativa en el cuarto oscuro, que se pegará a la boleta oficial de postulantes a diputados nacionales, la encabece el secretario de Infraestructura porteño, Roberto Felleti. El funcionario mantiene una mala relación con los legisladores de los que reniega porque dice que le frenan o dilatan proyectos, y su presencia en el cuerpo legislativo intentaría revertir esa situación. Consideran en el Gobierno de la Capital, que en definitiva los principales emprendimientos en la Ciudad (prolongación de líneas de subterráneos, soterramiento del Ferrocarril, aliviador del Arroyo Maldonado o el anillo vial) ya están en desarrollo o por iniciarse y que serán nuevas obras las que requerirían de la aprobación legislativa. Por otra parte, Felletti es el funcionario más confeso en su adhesión al kirchnerismo y el de mayor exposición entre los vecinos.
Otros funcionarios, pero del gobierno nacional, en cambio ya están decididos a su propia aventura, como el ex secretario de Obras Públicas de la Capital Federal Abel Fatala (actualmente en Infraestructura que conduce Julio De Vido). Ese funcionario pilotea un partido, Red por Buenos Aires, en el que se alistan ONG vecinales que lo llevarán de primer candidato a diputado nacional.

Fernández fuerza una lista única, que evite el estallido de bloques que terminó entrando en la Legislatura pasada a través de tres boletas que acompañaron a la dupla Ibarra-Telerman y en cambio cree que consolidará junto a la media docena de kirchneristas que se quedan hasta 2007, un bloque numeroso que se aproximaría a la primera minoría, lo que tiene hoy la oposición (el macrismo) en dos bancadas. De todos modos, de confluir dos listas, el jefe de Gabinete las admitiría solo propias, es decir, negarán franquicias a partidos amigos.