Fuente: Agencia Comunas

Nota de Opinión

Celebro que Comunas haya decidido recordar el nacimiento de una mujer que merece ser homenajeada siempre. Comparto con el Presidente Kirchner que “de Perón y Evita hay que acordarse cuando se gobierna”. Sin embargo, hay momentos que deben estar presentes en la memoria colectiva de nuestro pueblo: el 17 de octubre, el 17 de noviembre, los tristes días de julio en que perdimos a nuestros conductores, el horroroso 24 de marzo de 1976, porque para que haya verdad y justicia debe haber memoria.

Un 7 de mayo de 1919, en un pueblito de la Provincia de Buenos Aires, nacía una niña que hizo historia en nuestro país. Una niña -que ya mujer- soñó con ser una gran actriz y para ello viajó a la “Gran Ciudad”. Una mujer que, como actriz, y por su enorme sentido de solidaridad con los más desprotegidos, con los que sufren, viajó a San Juan a participar de un festival en ayuda a las víctimas del terremoto sufrido por esa provincia y la región de Cuyo. Provincia en la que conoció al hombre que cambiaría los destinos de este país y se convertiría en el amor de su vida. Una mujer que hoy podría estar entre nosotros, festejando sus 86 años.

Sí, el 7 de mayo de 1919 nació Evita, nuestra Evita. La líder espiritual del pueblo peronista, de los descamisados. Una luchadora que abrió el camino a la participación de las mujeres en la política y que nos indicó el rumbo a seguir en nuestra militancia. Sus enseñanzas hoy están más vigentes que nunca.

Una mujer que contra todos los prejuicios sociales vigentes en esa época enfrentó y combatió a lo peor de la oligarquía nacional. Les enseñó a las señoras paquetas que la solidaridad es trabajar por la integración de los que menos tienen, de los postergados, del pueblo obrero y no hacer beneficencia con lo que sobra, como pasatiempo en sus ratos de ocio. La solidaridad es una vocación y un compromiso, una convicción profunda y permanente. Un compromiso que debemos asumir todos los peronistas.

Evita nos enseñó que “representamos una raza forjada por mujeres de indomable espíritu” y tan humilde y sentida era su vocación política que nunca se cansaba de reiterar que “todo aquello que la mujer de mi país ansía obtener, es parte de mi programa de acción”

Evita es, fue y será un ejemplo de vida, de compromiso y de militancia. Recordémosla viva, con su espíritu incansable de lucha. Y como mujeres, como militantes, llevémosla presente siempre en nuestra mente y en nuestro corazón.

Por ello, el 7 de Mayo debe ser un día de festejo para el pueblo peronista, debemos celebrar que ese día nació la mujer que dio su vida por los que nada tenían, por sus convicciones políticas y por su amor al Gral. Perón.

Siempre suena en mi mente unas palabras de la compañera Evita “antes de ser una realidad, prefiero ser la esperanza de la revolución. Porque así seré la eterna vigía de la revolución” Y ese es principalmente el legado que nos dejó: guiarnos en la lucha por un mundo sin desigualdades y un pueblo feliz.

86 años de sabiduría y ejemplo que debemos respetar y honrar. 86 años pasaron ya desde su nacimiento y ninguna otra ha podido generar la luz que guíe al pueblo argentino hacia la construcción de un país en serio.

Por ello, compañeros, amigos, trabajemos junto al Presidente Kirchner para construir aquello que Perón y Evita empezaron allá por el 45, construyamos una Patria libre, justa y soberana.

SILVIA LA RUFFA
Diputada Porteña
Frente para la Victoria