Fuente: Clarín

La educación sexual vuelve a la agenda de la Legislatura

En la Comisión de Educación hay cuatro proyectos. Y la semana próxima empezarían a discutirlos para llevarlos al recinto. Parte de la polémica es desde cuándo dar la materia y quién define sus contenidos.
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Horacio Aizpeolea.
haizpeolea@clarin.com

La Legislatura porteña vuelve a tener en su agenda uno de los temas que más polémicas despertó el año pasado: la ley de Educación Sexual. La Comisión de Educación de este cuerpo empezaría a discutir la semana que viene cuatro proyectos; tres se presentaron este año y uno quedó de 2004

A mediados de diciembre, dos propuestas claramente enfrentadas fracasaron en su intento por imponerse como ley. Pese a no haber triunfadores, hubo festejos bajo esta curiosa línea de análisis: "No ganó mi propuesta, pero tampoco la tuya".

El proyecto de los kirchneristas Ana Suppa y Diego Kravetz y la radical (del bloque macrista) Florencia Polimeni, básicamente, proponía incluir la educación sexual "desde preescolar hasta la secundaria". Además, introducía conceptos como el de "diversidad sexual", de difícil digestión para los sectores conservadores.

La propuesta de los diputados —y aliados macristas— Santiago De Estrada, Jorge Enríquez y Juan Carlos Lynch hablaba de impartir educación sexual desde el último año de la primaria, y que los contenidos los dictara cada comunidad educativa. Mientras la Iglesia Católica, extraoficialmente, apoyó este proyecto, el Gobierno porteño mostró simpatía (con matices) por el otro.

La discusión que precedió al tratamiento de los proyectos desandó caminos escandalosos. Grupos católicos de padres y hasta de profesionales, exhibieron sus posturas en carteles: "No a la sovietización de la educación".

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, que recibió a los diputados Suppa, Kravetz y Polimeni, remarcó que "la función del Estado debe ser complementaria" y que "la responsabilidad fundamental en la educación es de la familia". Clarísimo.

Sobre el debate que viene, el Gobierno porteño oficialmente opta hoy por mantener silencio. Un funcionario de la Secretaría de Educación, remarcó, no obstante, que "el Ejecutivo quiere una Ley de Educación Sexual", que empareje los contenidos que, de manera irregular, se imparten en los colegios. También deslizó un punto "innegociable": los contenidos deben ser dictados por el Estado, como lo hace con materias como matemáticas, lengua o historia.

Días atrás, el bloque kirchnerista se reunió con Aníbal Ibarra. El jefe de Gobierno habría dado su visto bueno para tratar la ley "antes de las elecciones de octubre". En la Legislatura, otros diputados manifestaron "la inconveniencia" de introducir este debate "como tema de campaña".

Hace algunas semanas, Suppa, Kravetz y Polimeni (más SILVIA LA RUFFA), presentaron un proyecto de educación sexual similar al del año pasado. Para entonces, también elevaron sus iniciativas los ex macristas Ricardo Busacca (hoy con Luis Patti) y Alicia Bello (cerca del kirchnerismo). A estos tres proyectos, hay que sumar una vieja iniciativa de Jorge Enríquez, que impulsa la creación de talleres de educación sexual en las escuelas. Enríquez adelantó a Clarín que "si Suppa propone discutir de nuevo este tema, volveremos con De Estrada a presentar nuestro proyecto". También tiró una frase que anticipa un debate áspero: "La educación sexual debe ser consensuada por cada colegio y los padres, y no bajar en forma estalinista por el Estado".

¿Qué cambio introdujeron Suppa, Kravetz y Polimeni en su proyecto? Explicó Suppa: "Cada escuela, en consulta con la comunidad educativa, podrá agregar los contenidos sobre valores éticos y morales, como la abstinencia o la virginidad, pero ninguna podrá transmitir valores que no concuerden con los principios constitucionales".

En síntesis, esto es lo que propone cada proyecto:


Suppa, Polimeni, Kravetz y LA RUFFA: insiste con el dictado de los contenidos sobre educación sexual desde el preescolar hasta el secundario. Habla de procreación responsable y de difusión de métodos anticonceptivos. Al hablar de la dimensión cultural de la educación sexual, menciona "diversidad sexual" y "género". Estos puntos fueron cuestionados por las asociaciones religiosas católicas. Los contenidos son dictados por el Ejecutivo.


Ricardo Busacca: educación sexual a partir del nivel secundario. Los padres pueden decidir si su hijo toma "la materia de educación sexual" que, además, es "extracurricular" (su no cursado no es un "impedimento" para promocionar el año escolar). Los colegios están a cargo del "diseño y la implementación de su programa de educación sexual". Entre los objetivos, figura difundir "el valor de la fidelidad en la pareja" e "informar sobre las consecuencias de la promiscuidad".


Alicia Bello: incluye los niveles primario y secundario. Entre los objetivos, figura el de "conformar equipos interdisciplinarios de capacitación". Los contenidos forman parte de la currícula. Menciona desde el uso del preservativo y métodos anticonceptivos "no abortivos" hasta temas como la discriminación de la mujer, la sexualidad y genitalidad. El artículo 8 pronostica polémica: garantiza el derecho de "los objetores de conciencia a ser exceptuados de su participación".


Jorge Enríquez y Juan Carlos Lynch: crea talleres de educación sexual optativos para padres, quienes luego les transmitirán los conocimientos a los chicos. Serían al menos cuatro al año. La iniciativa podría complementarse con la presentada el año pasado, que fijaba la incumbencia de los colegios y sus comunidades educativas en el dictado de los contenidos. Además, la materia se dicta desde séptimo grado.

Ayer, legisladores coincidían en un punto: la Legislatura porteña tiene los mismos integrantes que el año pasado. "¿Por qué no habría de repetirse el amargo final que tuvo esta discusión en diciembre?", le confió a Clarín un diputado aliado al oficialismo.