Fuente: Total News

Por: Ezequiel Rudman

La Casa Rosada dispuso un bozal mediático para la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner. La primera dama repetirá la estrategia desplegada en 2005, cuando compitió por una banca bonaerense en el Senado contra Hilda González de Duhalde. En aquella oportunidad, la esposa del Presidente debió llamarse a silencio en el recinto para evitar que su estilo frontal y agresivo espantara a los votantes de la provincia.

La estrategia, ideada entre la Secretaría de Medios de José Albistur y la Jefatura de Gabinete de Alberto Fernández, apunta a esterilizar la imagen pública de Cristina. Como primera medida, la senadora candidata se ausentó ayer de la sesión de la Cámara baja. Su nivel de exposición, reconocen por lo bajo sus asesores, es difícil de manejar. Cristina ama el protagonismo, pero tiene un carácter irritable que puede opacar, en un arrebato de ira, la sensación de kirchnerismo depurado e institucional que el gobierno busca imprimirle a su figura.

«Toma solamente agua mineral de una marca (Nestlé, Pureza Vital) y sin la etiqueta, no acepta otra cosa», advirtió ayer a este diario un funcionario empapado en la campaña del oficialismo. Otra de las anécdotas que ilustra lo complicado que es manejar a la primera dama en sus apariciones públicas se remonta al Seminario de Modernización del Estado organizado el 31 de mayo en el hotel NH City. En aquella oportunidad, fue invitado el ex presidente chileno Ricardo Lagos, supuestamente para cerrar como orador la campaña de Daniel Filmus. Su condición de ex jefe de Estado lo ubicaba, naturalmente, como el encargado de clausurar los discursos, pero Cristina, a quien Lagos se refería ya como «presidenta», se encaprichó y pidió ser la última en exponer sus ideas. Alberto, obediente, asintió con un «a Filmus le queda grande la figura de Lagos».

Si Cristina mantiene esa actitud principesca en escenarios tan cuidados y prefabricados por estrategas de la imagen presidencial, el riesgo de exponerla al barro del conurbano bonaerense y a cruces verbales con senadores opositores en el recinto es incalculable. Por eso hasta ahora sólo tiene confirmada una participación en una nueva edición anual del Council de las Américas, a realizarse el 7 de agosto en Buenos Aires, y un viaje a España la primera semana de agosto para entrevistarse con José Luis Rodríguez Zapatero.

El resto de la campaña, que apenas durará un poco más de tres meses para evitar una sobreexposición de la candidata, se repartirá en viajes al exterior, seminarios con personalidades internacionales, discursos en foros académicos y recorridas por algunas provincias.En la Jefatura de Gabinetepreocupa el rechazo que podría generar en el interior del país, donde predomina una sociedad más conservadora, el hecho de que una mujer se postule a la presidencia; por eso sus incursiones a las provincias se acotarán lo más posible, excluyendo los escenarios donde el kirchnerismo fue o será derrotado: Tierra del Fuego, Santa Fe y Neuquén.

Viajes

Pero la primera dama sí viajará a las provincias de la UCR alineada con la Casa Rosada, como Mendoza --tierra de su compañero de fórmula, Julio Cobos-, Río Negro, Corrientes, Catamarca y Santiago del Estero. Aún no hay fechas confirmadas. Además, se espera en los despachos oficiales que la presidencia de Cristina adquiera un matiz más institucional, dialoguistay abierto al mundo que el de Néstor. «Ella, a diferencia de Néstor, va a encarar a los empresarios en el coloquio de IDEA y va a estar en Davos», se ilusionan cerca de la Jefatura de Gabinete.

Pero no sólo en la Casa Rosada se habla de la campaña de Cristina. El sindicato de trabajadores de edificios de la Capital Federal (SUTERH) fue ayer escenario de una cumbre albertista donde también se habló sobre la ingeniería electoral que acompañará a la primera dama. El anfitrión, Víctor Santa María, Héctor Capaccioli (Superintendencia de Seguros de Salud), Raquel Kismer de Olmos (secretaria de Asuntos Municipales), la senadora María Laura Leguizamón, Fernando Melillo, el diputado Jorge Coscia, Miguel «Pancho» Talento, Juan Manuel Abal Medina y la legisladora Silvia La Ruffa, entre otros, comenzaron a analizar la posibilidad de colgar dos listas de diputados de la boleta «Cristina Presidenta». En una, la oficial, Juan Carlos Dante Gullo, histórico dirigente de la JP, ocupará un lugar de privilegio como para asegurarse una banca en la Cámara baja. La otra será preparada por Aníbal Ibarra para recompensarlo por el caudal de votos aportados para que Daniel Filmus entre en el ballottage, y allí se incluirá a Carlos Heller y a Miguel Bonasso.