Fuente: Revista Veintitres

En su despacho de la Legislatura porteña están los íconos que la han definido, al menos en los últimos años: una foto de la asunción de Alberto Fernández como jefe del PJ porteño, un gran libro con el rostro de Eva Perón, y otros dos libros con discursos de Evita sobre el escritorio. A poco de cumplir 31 años, SILVIA LA RUFFA se convirtió en sólo dos años en la principal espada del "albertismo" en la Legislatura y logró un lugar en la conducción del justicialismo capitalino, muy cerca de su jefe. Atrás, bien lejos, quedaron los diez años de militancia junto a Patricia Bullrich. Ahora se define como una kirchenrista a ultranza. Hoy, envuelta por la brisa setentista que corre, hasta se permite presentar un proyecto en el que pide el cambio de nombre de la avenida Cantilo por el de Ernesto "Che" Guevara. Dice LA RUFFA: "Me sumé al proyecto del presidente porque encarna un proyecto colectivo. Comparto con él y con su mujer el concepto de que de Perón y de Eva hay que acordarse cuando se gobierna y no sólo en los discursos".