Fuente: La Nación

Asesores, periodistas y fotógrafos fueron testigos de un encuentro muy singular

Mauricio Macri gambeteó todos los ataques de sus rivales con la estrategia del silencio. Jorge Telerman hizo reir a propios y ajenos con sus ironías para intentar diferenciarse del proyecto del oficialismo. Daniel Filmus sorprendió al televidente al mostrarle que es capaz de enojarse y hasta de gritar para que le respondan una pregunta.

El debate de anoche por el programa A dos voces, que emitió la señal de cable TN, dejó la sensación de que salvo algunas características personales ninguno de los tres candidatos mejor ubicados en las encuestas pueden diferenciarse fuertemente de sus rivales en materia de propuestas y difícilmente hayan ganado votos de parte de los espectadores indecisos.

Desde temprano, el estudio en el que se grabó el debate estuvo lleno de asesores, que ocuparon tres gradas, y de periodistas y fotógrafos que intentaron captar cada gesto.

Estuvieron los candidatos a vicejefe de gobierno que hace apenas 15 días afrontaron la misma prueba, en un estudio más despoblado de figuras políticas destacadas. Gabriela Michetti (Pro), Enrique Olivera (Frente Más Buenos Aires) y Carlos Heller (Frente para la Victoria) siguieron desde las gradas muy atentos cada palabra, cada definición, cada acierto y cada error de sus respectivos compañeros de fórmula.

El macrismo se completó con los diputados nacionales Paula Bertol y Federico Pinedo, con el legislador porteño Marcos Peña, con el candidato a diputado local Avelino Tamargo y con el "gurú" de la estrategia de imagen Jaime Durán Barba.

La comitiva de Telerman incluyó a los ministros de Derechos Humanos, Gabriela Cerrutti, y de Producción, Enrique Rodríguez, y Obras Públicas, Juan Pablo Schiavi.

La delegación de Filmus incluyó a los candidatos a legisladores porteños Aníbal Ibarra y Ginés González García, a la diputada porteña Silvia La Ruffa y a Alberto Sileoni (que hace poco tiempo dejó el gabinete de Telerman).

Aunque públicamente aparecen como archirrivales, Aníbal Ibarra saludó con un beso a la esposa de Telerman, Eva Picolo. Ginés González García conversó animadamente con Mauricio Macri. Y Carlos Heller bromeó con el jefe de gobierno por haber usado una tarjeta de crédito del Banco Credicoop, que preside, a la que le tapó el logotipo con un dedo para no hacerle propaganda.

Filmus tuvo una fuerte tendencia a achacarle al pasado los problemas de la ciudad. Y, en ese pasado, hizo hincapié en los últimos 50 años y más específicamente en la década del 90. Cansado de los eufemismos, Telerman golpeó de lleno al ministro de Educación al referirse a los problemas de infraestructura escolar: "Los dos o tres peores años de la gestión en la ciudad fue la de Filmus. No te lo iba a decir porque sabés que te aprecio".

Y, para que no quedaran dudas, concluyó: "No vi la gestión Filmus". El ministro y candidato kirchnerista se alteró a tal punto que su ex compañero de ruta en los días en que Ibarra manejaba la ciudad se permitió un consejo: "Alberto Fernández te recomienda mal. No debería asesorarte para que grites".

Casi como un paso de comedia, Telerman y Filmus rechazaron al unísono las propuestas de seguridad planteadas por Macri. Fue el momento en que el televidente tuvo el derecho de dudar si efectivamente eran rivales. "Te sale la mano dura. Revisá la idea, no es feliz", le sugirió el jefe de gobierno de la ciudad. A lo que Filmus sumó su preocupación por "la idea [de Macri] de criminalizar la pobreza".

Desde las gradas, Horacio Rodríguez Larreta (vicepresidente de Compromiso para el Cambio) le hacía señas a Macri de que mantuviera siempre la calma. Oscar Feito (vocero de Telerman) seguía muy atento cada definición de su jefe y hasta usó la mímica para hacerle sugerencias. Aníbal Ibarra festejó, casi de manera imperceptible, los aciertos de Filmus con gestos futbolísticos como cerrar el puño derecho y decir "gol".

Enrostrar la publicidad oficial de parte del gobierno de la ciudad le generó a Filmus otro contragolpe de Telerman: "Un día voy a tener la austeridad del gobierno nacional". De esos fuegos cruzados Macri sacó una ventaja al blandir un reloj de arena y advertir que mientras sus rivales se peleaban se habían producido "10 delitos en la ciudad".

Ya sin la presión del debate, Macri y Telerman admitieron su sorpresa por la firmeza de Filmus. ¿Así se va a comportar en el tramo final de la campaña?, quiso saber LA NACION. "No. Yo sólo reacciono si me provocan", respondió el ministro de Educación.

Por María Elena Polack
De la Redacción de LA NACION



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