Fuente: ADN Ciudad

La Legislatura porteña aprobó este jueves una ley para dotar a la Ciudad de un Plan Integral de Prevención y Asistencia a las adicciones. Además, la Cultura estuvo de parabienes, ya que se sancionaron varias normas que permiten el funcionamiento de Teatros Independientes, Clubes de Música y Milongas.


La Legislatura porteña aprobó este jueves una ley para dotar a la Ciudad con un Plan Integral de Prevención y Asistencia a las adicciones, que articulará los recursos de los distintos ministerios y dependerá directamente del Jefe de Gobierno.

El nuevo plan permitirá instrumentar una política integral en relación al consumo de sustancias adictivas de todo tipo (tabaco, alcohol, drogas, psicotrópicos, entre otros) así como también de prácticas de riesgo adictivo, como el juego y los desórdenes alimenticios. Para esto, las distintas áreas del Ejecutivo trabajarán coordinadamente en una Red de Prevención y Asistencia, con cuatro ejes programáticos: Prevención, Atención y reinserción social, Observatorio y Seguimiento de sustancias legales.

Luego de varios meses de debate en la Comisión de Salud, se logró sancionar esta norma, fruto del consenso entre los proyectos de las diputadas Inés Urdapilleta (Frente para la Victoria) y Lidia Saya (Compromiso para el Cambio).

“Quienes padecen algún tipo de adicción tienen derecho a recibir del Estado atención tanto sanitaria como social, porque prevenir la adicción es muy importante, pero también debemos pensar en su tratamiento, la reinserción social del adicto y el monitoreo de los avances del cuadro de situación”, explicó Saya.

En tanto, Urdapilleta explicó: “La Ciudad debe contar con un organismo que genere políticas que no estén restringidas sólo al asistencialismo, sino poniendo especial foco en la prevención, en la asistencia oportuna y el monitoreo. Debemos generar políticas activas de regulación y control en relación al mercado para abandonar el rol del Estado ambulancia, que corre tras las emergencias y empezar a construir un Estado previsor”.

Por otra parte, y a partir de la iniciativa de la diputada del Frente para la Victoria SILVIA LA RUFFA, se aprobó un proyecto de Ley que declara el día 3 de noviembre como el Día del Técnico de la Salud de la Ciudad. Esta fecha fue elegida en conmemoración al aniversario de la sanción de la ley que aprobó el régimen legal para el ejercicio profesional de los técnicos de la salud.

Asimismo, la Legislatura porteña incorporó al Código de Planeamiento Urbano las figuras Club de Música en Vivo y Milonga para normalizar el funcionamiento de ese tipo de actividades que venían trabajando provisoriamente amparados por un decreto de 2005.

Desde las 18:30 hs, la orquesta Excelsior, Dema y su Orquesta Petitera y la orquesta Musa Mistonga tocaron en la puerta de la Legislatura (Perú 160) para expresar su apoyo a las iniciativas que iban a ser tratadas en el recinto.

A partir de la promulgación de la norma se denominará “Club de Música en vivo” al establecimiento con una capacidad máxima de 300 espectadores, y una superficie no mayor de 500 metros cuadrados, cuya actividad principal es la programación y producción de conciertos y espectáculos musicales en vivo en cualquiera de sus géneros.

También se explicitará que en dichos establecimientos se puedan expender comidas, bebidas e incluir como actividad accesoria de la principal, la venta de discos, videos, CD’s, DVD’s, casetes, libros, revistas, ropa y calzado. La aprobación inicial del expediente iniciado por Urdapilleta fue el 14 de diciembre del año pasado y la audiencia pública tuvo lugar el 19 de marzo.

“Desde diciembre de 2004 el campo laboral de la actividad musical en la Ciudad se transformó en un terreno baldío. Los locales porteños donde se podía apreciar música en vivo quedaron clausurados o inhabilitados; sólo una ínfima porción retomó su actividad. Esta ley es una respuesta a los problemas de habilitación y permisos que enfrentan los establecimientos cuya actividad principal son los espectáculos de música en vivo”, explicó Urdapilleta.

Después de la tragedia de Cromañón, el Ejecutivo porteño resolvió el funcionamiento precario y provisional de este tipo de locales a través del DNU Nº3, que establecía una serie de requisitos para la habilitación común a todos los tipos de locales y actividades de carácter cultural. Esto fue complicando el funcionamiento; la norma resultó tan abarcativa que fue en desmedro de la continuidad de muchos establecimientos: en la práctica, los inspectores tradujeron el texto en reiterados cierres.

En el mismo sentido, se incorporó al Código de Planeamiento Urbano que “Todo establecimiento o dependencia específica de un establecimiento ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuya actividad preponderante se vincule con la producción, el consumo y la difusión de los géneros musicales tango, milonga y vals a través de la asistencia de espectadores y la participación de los mismos mediante el baile como así también de su enseñanza”, es un Salón Milonga.

En tanto que en el Código de Habilitaciones y Verificaciones, fue incorporado, en lo referido a espectáculos y diversiones públicas, el capítulo 10.7 “Salón Milonga y Peña Folclórica”. La Ley sancionada es una iniciativa del diputado Elvio Vitali (Frente para la Victoria) y recibió aprobación inicial de la Legislatura el 5 de diciembre pasado.

También fue incorporado al Cuadro de usos del Código de Planeamiento Urbano el uso "Teatro Independiente". La Ley, que recibiera aprobación inicial en diciembre pasado, fue sancionada con 35 votos en general.

El texto votado define como Teatro Independiente al “establecimiento con una capacidad máxima para 350 espectadores en el que se realicen manifestaciones artísticas con participación real y directa de actores, en cualquiera de sus modalidades, sea comedia, drama, teatro musical, lírico, de títeres, leído, de cámara, varieté y espectáculos de danzas”.

El proyecto impulsado por la diputada Florencia Polimeni (Guardapolvos Blancos) y que contó con despacho de la Comisión de Planeamiento Urbano, tiene por objeto “valorizar este género que ha adquirido relevante importancia en la vida cultural de nuestra Ciudad”.

Por otra parte, los docentes que habiendo tomado el cargo antes del 31 de diciembre de 2005 inclusive como interinos en los Institutos Superiores de Enseñanza Artística en las horas cátedras, en cargos de base y cargos jerárquicos de ascenso excepto los de conducción, fueron confirmados como titulares.

La medida comprende a los trabajadores de la Escuela de Arte Dramático y otros dos establecimientos dependientes de la Dirección General de Enseñanza Artística afectados en su estabilidad laboral a partir de la suspensión de las titularizaciones.

De acuerdo a la reglamentación vigente luego de dos años de ejercicio efectivo del cargo docente en carácter de interino, el mismo titularizaba automáticamente. Se adujo que se implementarían concursos y a siete años de ese planteo nunca se concretaron. Pese a los reclamos reiterados, muchos docentes han sufrido perjuicios. La iniciativa impulsada el año pasado por el diputado Norberto La Porta (Partido Socialista) llegó al recinto mediante un despacho de la Comisión de Cultura.

Asimismo, fue aprobada una ley que establece un Plan de Transición por 180 días (hasta la inminente implementación de la Ley de Compras y Contrataciones) para el ámbito de los establecimientos de salud de la Ciudad con el objeto de “generar las condiciones necesarias para su aplicación”.

Hasta que la ley de contrataciones se aplique, se habilitó a los sectores de salud a continuar utilizando el Fondo de Emergencia para la Salud. El Plan de Transición comprende la capacitación en forma intensiva de los agentes que se encuentran involucrados en las diferentes etapas y procedimientos de compras y contrataciones establecidos en la Ley 2095; el dictado de actos administrativos a fin de establecer de manera clara las etapas y responsables de los circuitos, a través de manuales de procedimiento para la aplicación de la Ley 2095; y la definición de la estructura organizativa de las áreas de compras y contrataciones, estableciendo centros concentradores de pedidos; entre otros.