Fuente: Clarín

LO VOTO ANOCHE LA LEGISLATURA PORTEÑA


Es a condición de que no causen ruidos molestos ni contaminen. Buscan así crear más fuentes de trabajo. Y exceptúan a las áreas protegidas, como el Parque Tres de Febrero o el Casco Histórico.


Por Daniel Gutman


En una sesión con posiciones enfrentadas bien marcadas y que hasta provocó que el bloque kirchnerista votara dividido, la Legislatura sancionó anoche una ley que autoriza la instalación de fábricas en todos los barrios de la Ciudad, con la condición de que no contaminen ni generen ruidos molestos. La votación en particular tuvo 39 manos alzadas, 5 en contra y dos abstenciones. La iniciativa, que modifica artículos del Código de Planeamiento Urbano vigentes desde 1977, hace hincapié en la posibilidad de crear fuentes de trabajo, por encima del tradicional perfil residencial de muchos barrios porteños.


El proyecto fue una propuesta que el Centro Argentino de Ingenieros presentó ante la Comuna. La Legislatura lo aprobó en primera lectura y en abril hizo la audiencia pública que tuvo el apoyo de entidades industriales, profesionales y sindicatos.


Anoche compitieron dos posturas. La segunda, derrotada a la hora de la votación, proponía cambios en la materia pero más moderados. Planteaba que en los barrios donde hoy está prohibida la instalación de fábricas se evaluara caso por caso cuál sería el impacto para los vecinos, antes de autorizarlas.


"La industria manufacturera es, sin dudas, la actividad que más inversión genera en educación y capacitación", dijo el diputado macrista Alvaro González, presidente de la Comisión de Planeamiento Urbano, al defender la norma, denominada "Buenos Aires Ciudad Productiva".


La ley sancionada ayer permite la instalación de industrias en barrios residenciales, siempre y cuando superen un estudio de impacto ambiental. Sólo continuarán vedadas para las actividades productivas zonas determinadas, como las catalogadas como Urbanización Parque, como los Bosques de Palermo, y áreas de Protección Histórica, tales como el Casco Histórico de la Ciudad.


"Necesitábamos urgente derogar la normativa que se ha impuesto durante el proceso militar y generar una nueva que permita el crecimiento y la generación de industrias en la Ciudad de Buenos Aires", dijo por su lado el jefe del bloque kirchnerista, Diego Kravetz, acompañado en la votación por SILVIA LA RUFFA y Helio Rebot. Sin embargo, hubo varios legisladores de su sector político que votaron en contra de esta iniciativa. Se trata de Ana Suppa, Elvio Vitali y Miguel Talento. Suppa, por ejemplo, afirmó: "Por supuesto que estoy a favor de la generación de empleos en la Ciudad, pero no a cualquier costo." Kravetz salió a minimizar las diferencias: "Todos buscamos desarrollar empleo y producción, aun por caminos distintos."


Si bien hubo algunas voces de arquitectos y urbanistas que se oponían, esta postura tampoco fue unánime. Consultado por Clarín, el arquitecto Juan Manuel Borthagaray aprobó los cambios: "Esta ley es necesaria fundamentalmente para regularizar la situación de la industria que queda viva en la Ciudad, que no es la gran industria sino la pequeña, en muchos casos familiar, como sucede con las fábricas textiles. Como hoy están irregulares, estas empresas no pueden ni siquiera tramitar un crédito. Que nadie piense que ahora se va a instalar en la Ciudad una pastera o una petroquímica, no es así."


Los diputados también aprobaron en la sesión extraodinaria una ley de residuos peligrosos, que prevé sanciones de multas y clausuras para quienes infrinjan las normas que rigen el transporte, uso y disposición final de sustancias como plomo, determinados hidrocarburos y plaguicidas. El objetivo es proteger el ambiente de la contaminación.


La Legislatura votó, además, la adhesión a la ley nacional que en setiembre creó la autoridad única para la cuenca del Matanza-Riachuelo, con representantes de la Nación, la Provincia y la Ciudad. Deberá diseñar políticas para limpiar el Riachuelo, tras la intimación de la Corte.