Fuente: La Prensa

El discurso de apertura de las sesiones de la Legislatura porteña pronunciado por el jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, cosechó adhesiones del oficialismo, críticas del machismo y de la izquierda, y cautela del kirchnerismo.
En este sentido, el jefe de Gabinete porteño, Raúl Fernández, destacó que la intención del Ejecutivo para este año es "avanzar con la demorada reforma política con la sanción de un código electoral y con la Ley de comunas que generará un marco de descentralización de funcionaes."
En tanto, el legislador Roy Cortina, del Partido Socialista, integrante de la oficialista Fuerza Porteña, analizó que las palabras de Ibarra compusieron "uno de los discursos más difíciles que ha tenido que dar un jefe de gobierno en la Ciudad."
Por su parte, el diputado del bloque kirchnerista Frente para la Victoria Helio Rebot aseguró que le parecía "bien que el jefe de Gobierno esté dispuesto a avanzar en temas como la Ley de Comunas y la reforma política" pero advirtió que controlarán la gestión de gobierno y exigirán "que se cumplan las promesas y compromisos que se asumen con los vecinos de la Ciudad".

SILVIA LA RUFFA (Frente Para la Victoria) dijo coincidir "con el jefe de Gobierno en su intención de trabajar a favor de la institucionalidad".
El vicepresidente del bloque Compromiso Para el Cambio, Jorge Enríquez, consideró "coherente" el discurso porque, señaló, el jefe comunal "no hizo absolutamente nada y no dijo nada".
En tanto, uno de los legisladores más críticos con Ibarra fue Milcíades Peña, del bloque Confluencia, quien luego de escuchar el discurso, al que definió como "un largo rosario de reclamos a la Legislatura", sentenció que "el jefe de Gobierno llegó a la Ciudad con toda una postura de lucha contra la corrupción, y en su gestión la corrupción avanzó y la impunidad avanza".