Fuente: Clarin

LOS CAMBIOS QUE PROPONEN LOS DIPUTADOS

SILVIA LA RUFFA
Frente para la Victoria (kirchnerismo)

Los boliches que no vendan alcohol quedarán exentos del impuesto a los Ingresos Brutos.


Diego Santilli
Juntos por Buenos Aires (macrismo)

Molinetes electrónicos que se traben cuando la cantidad de personas ingresadas alcance la capacidad máxima permitida.

Rociadores que se activen ante humo o fuego.

Pantallas gigantes que informen cuál es el plan de evacuación para una emergencia.

Cámaras de seguridad, cuyas grabaciones sean controladas cada mes por el Gobierno.

Mario Morando
Juntos por Buenos Aires (macrismo)

Detector de metales.

No permitir el despacho de bebidas en botellas de vidrio.

Cámaras de vigilancia en el acceso, boletería y recepción.

Colocación en lugar visible de un cartel con los datos de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, en el que se invite a denunciar allí cualquier irregularidad.

Los patovicas deberán someterse cada 6 meses a un examen psico-físico. Si el análisis revelase el uso de estupefacientes, quedará inhabilitado por un año.

Jorge Enríquez
Juntos por Buenos Aires (macrismo)

Final de la actividad a las cuatro de la madrugada.

Puertas con un ancho mínimo de 9 metros por cada 1.000 personas de capacidad (hoy la medida requerida es 3,75 metros).

La autoridad deberá confeccionar un cuadro de calificación de riesgo de cada recital para el que se pida autorización, que determinará el régimen de inspecciones previas al espectáculo.

Norberto La Porta
Socialismo

Rociadores que se activen cuando se superen los 70 grados.

Colocación en lugares visibles de planos del local con las salidas de emergencia destacadas.

Fernando Melillo
ARI

Declaración de "emergencia pública" por 6 meses.

Prohibición durante ese lapso de recitales en boliches.

Jorge Mercado
Cambiemos Buenos Aires (duhaldismo)

Cámaras que posibiliten la transmisión vía Internet de lo que sucede en el boliche.

Sandra Bergenfeld
Cambiemos Buenos Aires (duhaldismo)

No se permitirán recintos reservados ni adornos que obstruyan la visibilidad.

Los artistas o animadores no podrán bailar con el público.

Detector de metales.
La Legislatura trata más de 10 proyectos para regular las disco

Amás de dos meses de la tragedia de República Cromañón, en la Legislatura porteña circulan más de diez proyectos de ley que proponen reformas a las reglas de funcionamiento de los boliches bailables, y que ya se analizan en las comi siones de Seguridad y Desarrollo Económico. La obligatoriedad de colocar rociadores que se activen ante la presencia de humo o fuego, y la de instalar detectores de metales en las puertas son algunas de las propuestas centrales que serán sometidas a debate en las próximas semanas.

Dentro del cúmulo de iniciativas (en el que hay varias con muchos artículos y poca sustancia), se destacan algunas que escapan a los moldes habituales. Una propone la instalación de cámaras para que los padres puedan seguir en directo, por Internet, qué hacen sus hijos dentro de las disco. Otra exime del pago de Ingresos Brutos a las que no vendan alcohol (ver Los cambios...).

Tras el cierre total de boliches que siguió a Cromañón, lo que hoy está en vigencia es un decreto de necesidad y urgencia firmado en febrero por Aníbal Ibarra. Esa norma ¿que últimamente fue cumplida por más de 20 boliches que de esa manera pudieron volver a la actividad¿ fue convalidada con más críticas que entusiasmo por la Legislatura.

Es que la oposición, que domina el parlamento local, tiene en realidad un problema político con los cambios normativos para los boliches. Sucede que cuando el jefe de Gobierno concurrió a la Legislatura a dar explicaciones sobre Cromañón, habló de la obsolescencia de las normas sobre seguridad en los espacios públicos como una de las principales causas de la tragedia. Los legisladores rechazaron esa afirmación ¿porque significaba conceder que ellos mismos tenían una parte de la responsabilidad¿ e insistieron con la corrupción y la ineficacia de los controles como los elementos que condujeron a la muerte a 193 personas.

Con ese precedente, cualquier cambio normativo impulsado por lo que pasó en Cromañón puede interpretarse como un pequeño triunfo para Ibarra. En este sentido, hay un sólo proyecto que se presentó antes del 30 de diciembre. Es del macrista Mario Morando, que hace hincapié básicamente en las situaciones de violencia dentro de los locales, y exige detectores de metales y mayores controles para los patovicas.

El tema, por supuesto, tiene otras implicancias, tanto técnicas como políticas. En el Gobierno quieren más cambios, pero ahora pararon la pelota. Dicen que aquel decreto sirve para afrontar la transición hasta tanto se hagan reformas más profundas. Los futuros cambios en los envejecidos códigos de edificaciones y habilitaciones serán sugeridos por una comisión de expertos que convocó el Poder Ejecutivo.

Ese grupo de trabajo ¿que integran profesionales universitarios y de organismos técnicos¿ arrancó hace tres semanas y tiene fijado un plazo de 90 días, pero ya se habla de una extensión por al menos 30 más. Está trabajando por subcomisiones, de acuerdo a los temas, y la primera reunión plenaria está prevista para esta semana.

En el Gobierno insisten en que las normas "son para ir a bailar a Mau-Mau", como ejemplificó Ibarra alguna vez. Así, por ejemplo, explican que ahora se autorizó en los boliches una capacidad de dos personas por metro cuadrado, porque la que permitía la mitad era una norma desactualizada y que nadie cumplía. El macrista Jorge Enríquez ¿presidente de la Comisión de Seguridad de la Legislatura¿ dice que "eso es premiar a los empresarios de la noche inescrupulosos, después del desastre que hicieron en Cromañón" y ya presentó un proyecto para volver a los parámetros anteriores.

¿Qué más opinan en la oposición? El macrista Diego Santilli asegura haber consultado la legislación de los Estados Unidos y Europa para extraer ideas. "En Estados Unidos ¿cuenta¿, después de un incendio en un boliche con 100 muertos, varios estados fijaron la obligatoriedad de instalar rociadores".

Fernando Melillo, del ARI, advierte en tanto sobre un probable efecto colateral del endurecimiento de los requisitos de seguridad: "Con el aumento en los costos, el negocio legal de la noche se va concentrar en pocas manos. Al costado va a surgir una noche clandestina, con más descontrol, más inseguridad y la mano del Estado más lejos todavía. Así, el joven que tenga dinero podrá salir a lugares cada vez más seguros y el que no lo tenga deberá exponerse a mayores riesgos o pulular por la calle".