Fuente: Télam y Gente BA


El festejo por el tercer aniversario del gobierno de Néstor Kirchner fue la mayor concentración desde los recordados cierres de campaña de 1983 y abundó en detalles coloridos tanto en torno al palco oficial como entre la masiva concurrencia.

La columna del Frente para Victoria, que se había concentrado en la interesección de Avenida de Mayo y Lima, comenzó su marcha poco después de las 11 de la mañana.

Alberto Fernández, Daniel Scioli, Vilma Ibarra, Daniel Filmus, Héctor Capaccioli, Graciela Ocaña, Claudio Morresi, Alberto Iribarne, Carlos Tomada, Víctor Santa María, Juan Manuel Abal Medina, Jorge Coscia, Kelly Olmos, Mónica Guariglio, Jorge Argüello, Mara Brower, Inés Urdapilleta, SILVIA LA RUFFA, Alberto Pérez, tomados de los brazos, encabezaron la numerosa columna del kirchnerismo de la Ciudad. También estaban Nicolás Trotta, Juan Manuel Olmos, Diego Kravetz, Hernán Diez, Mario López Barreiro, Claudio Ferreño, Julio Vitobello, el encuestador Ricardo Ruvier, entre otros.

A medida que iba avanzando la columna, que por momentos se perdía en una mar de banderas, y una comparsa de chicos que bailaba al frente, al compás de los bombos y tambores, en dirección hacia la Plaza de Mayo, otros dirigentes y militantes del FpV Capital se fueron sumando. GENTE-BA participó de la marcha.

Cerca del mediodía, cuando las calles céntricas eran un aquelarre de columnas que se organizaban para marchar hacia la Plaza de Mayo, un vendedor voceaba su mercancía con ingenio y lectura política: "A las banderitas, muchachos, a las banderitas para el presidente que va a traer las joyas de la abuela".

Abundaron los globos aerostáticos con inscripciones de diversos gremios y agrupaciones, pero la atención se concentró sobre uno con forma de pingüino, de tamaño humano, que estaba amarrado a una estructura ubicada detrás de la Casa Rosada, donde tres policías custodiaban el nudo.

El enorme pingüino tenía cruzada una banda presidencial y en su pechera blanca resaltaba una leyenda con claro significado político: "Kirchner 2007".

En el palco, que consignaba la pluralidad de la convocatoria con un cartel de fondo que decía "La Patria somos todos", hubo clima festivo y algunos cambios de ropa notorios.

El clima de festejo quedó claro cuando el Presidente, primero, y la senadora Cristina Fernández de Kirchner después, salieron a la terraza de la Casa Rosada para saludar a la multitud y, de paso, para otear hasta dónde llegaban las columnas, que se perdían más allá de la avenida 9 de Julio.

Temprano, muchos de los militantes y simpatizantes que llegaron desde todo el país en incontables micros y muchos trenes, mitigaron el frío con un chocolate caliente y alfajores que se repartieron desde camiones del Ejército en las proximidades del Obelisco.

Entre los cambios de ropa fue notable por lo completo el del secretario general de la CGT, Hugo Moyano, quien pasó entre las columnas de la Catedral Metropolitana -ornadas con banderas argentinas y papales- vestido de traje y corbata, muy apropiado para la solemnidad del Tedéum.

Pero cuando accedió al palco oficial Moyano había vuelto a su imagen habitual, con jeans, camisa y campera. En cambio, el look informal del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, se limitó a usar como chalina una remera argentina con la leyenda "peronismo de la Capital"; la misma que se repartió en las inmediaciones de la plaza.

Felipe Solá llegó desde la Plaza, mezclado con los militantes y de riguroso traje gris sin corbata y zapatillas de atletismo blancas, negras y con tiras amarillas, que lo ayudaron a saltar con agilidad el vallado principal.

Un colaborador le acercó a Solá zapatos de vestir, más acordes con el traje que vestía, pero se los tuvo que devolver al custodio porque "Felipe no se los quiere poner".

Con toda lógica, el clímax de la fiesta comenzó cuando el presidente y su esposa subieron tomados de la mano al palco, donde una hora y media antes había comenzado el festival artístico.

Y todo se incrementó cuando subieron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, encabezadas por Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto, para entragarle al presidente sendos pañuelos blancos "bordados por ellas", según afirmó el actor Daniel Aráoz en su rol de conductor.

El presidente Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, ministros, funcionarios y los cantantes Víctor Heredia, Alejando Lernes, Teresa Parodi y Soledad Pastorutti, entre otros, se abrazaron para cantar junto a Mercedes Sosa el Himno Nacional. Hubo lágrimas de emoción en varios pares de ojos.

"Argentina, Argentina" y "el pueblo unido jamás será vencido" fueron los cánticos que llenaron la plaza cuando terminó el himno, mientras desde los edificios oficiales que rodean la Plaza de Mayo miles de papelitos salían eyectados a presión desde las ventanas.

Aguzando el oído, cuando bajó el griterío se pudo escuchar que en distintos sectores de la plaza se cantó la Marcha Peronista. Nadie en el palco siguió la letra.

Después siguió el festival que había abierto la Fanfarria Alto Perú del Regimiendo de Granderos a Caballo y, luego, la Selección Nacional del Tango. Cantó alguos temas Víctor Heredia y cerró Mercedes Sosa.

Adentro de la Casa Rosada había otra fiesta, que pudo ser observada por los invitados que pudieron sortear el férreo opertivo de seguridad.

Los funcionarios del gobierno hacían declaraciones sobre la masividad y la pluralidad del acto, sobre el discurso del Presidente y dejaban trascender algunas estimaciones sobre la
cantidad de gente que llegó a la Plaza de Mayo no para protestar sino para festejar "por primera vez en mucho tiempo".