Fuente: Clarín

Ya hay mil patovicas habilitados para poder trabajar en boliches

Están anotados en un registro que, hasta el incendio de Cromañón, apenas tenía 20 inscriptos. A los aspirantes se les exige título secundario y aprobar dos cursos de capacitación, entre otros requisitos.

Daniel Gutman

Aparecen cada tanto en los diarios, invariablemente por noticias desagradables. La última vez fue en febrero pasado, cuando un joven boliviano, Beimar Mamani, fue asesinado a golpes en "Fantástico Bailable", un boliche de Once. En el Gobierno, en la Legislatura y en la Defensoría del Pueblo se reconoce que la de los patovicas es una actividad crítica que —aseguran— se está siguiendo muy de cerca. Tanto se han incrementado los controles que el Registro oficial de patovicas autorizados para trabajar en boliches acaba de llegar a 1.000 inscriptos, según informó a este diario el Ministerio de Gobierno porteño.

Se trata de una iniciativa que sirve para tener identificados y tal vez más controlados a quienes se encargan de la seguridad de los locales bailables, materia en la que —advierten quienes la siguen— todavía se debe trabajar. También busca que quienes tengan antecedentes violentos no puedan ejercer la actividad.

El "Registro especial de seguridad en locales de baile y/o de espectáculos en vivo" fue creado por ley porteña y existía desde el año 2003, pero hasta diciembre de 2004 era poco más que una previsión legal sin ningún contenido. En el Ministerio de Gobierno dicen que apenas se habían registrado algunas decenas de patovicas.

Tuvo que suceder la tragedia de Cromañón para que se intensificaran los controles sobre todo lo que tiene que ver con la noche, se endurecieran las normas y el Registro empezara a funcionar en serio. De hecho, los números oficiales dicen que en 2005 se clausuraron 90 boliches por no tener a sus patovicas en regla.

La ley de seguridad privada —reformada en diciembre— exige estudios secundarios completos, haber aprobado un curso de capacitación técnica, no haber sido condenado en el país o en el extranjero por delito doloso (cometido con intención) y no ser personal de las Fuerzas Armadas, de la Policía u organismos de inteligencia, entre otros requisitos.

¿Para qué sirve tener a los patovicas registrados? El subsecretario de Seguridad Urbana, Manuel Izura, dice que el objetivo es "minimizar el riesgo, porque la informalidad que había en la actividad es muy riesgosa. No cualquier persona con físico grande debe ser autorizada a trabajar en seguridad".

SILVIA LA RUFFA, diputada kirchnerista y presidente de la comisión de Seguridad de la Legislatura porteña, resalta dos cuestiones: "Una es que ahora tienen la obligación de hacer cursos sobre derechos humanos y sobre emergencias. Y la otra es que, al estar identificados, el Gobierno tiene herramientas para poner a disposición de la Justicia en caso de que cometan algún delito. Lo que pasa es que estas personas se sienten en un lugar de superioridad porque de alguna manera tienen el poder de policía dentro del boliche. Saberse registrados debería contenerlos un poco más".

Gustavo Lesbegueris, defensor del Pueblo adjunto de la Ciudad, opina que "es importante lo que se mejoró en materia de control, aunque el caso Mamani nos pone en evidencia que no es suficiente. Es bueno que hoy se les exija capacitación a los responsables de seguridad. Pero entendemos que esa capacitación no debería estar sólo en manos de instituciones privadas, como sucede hoy. El Estado no puede desentenderse de esa cuestión".

Lesbegueris agrega que hay otro punto que no tiene que ver con las autoridades, sino con la sociedad: "En la Defensoría recibimos muchas consultas y nosotros les decimos a los padres y a los jóvenes que no deben concurrir a boliches donde los patovicas son agresivos o discriminan a la gente. Hay que cambiar la cultura. A algunos chicos les resulta canchero ir a bailar a lugares donde se ejerce un derecho de admisión estricto, por ejemplo".

En el ministerio de Seguridad, apuntan que de los 1.000 patovicas registrados, 15% está en relación de dependencia con los locales bailables y el resto depende de empresas de seguridad.

Si bien actualmente en la Ciudad existen sólo 70 locales bailables para funcionar, también los bares, pubs o confiterías que deseen tener personal de seguridad deben contratar a patovicas registrados. Lo mismo sucede con los recitales en estadios y otros espectáculos masivos.