Fuente: Clarín

Los fiscales contravencionales apuntan a organizaciones que distribuyen mercadería en negro. En el Gobierno porteño dicen que el problema se resolverá cuando la Ciudad pueda contar con Policía propia.

Si llueve, veremos los puestos de paraguas; si hay sol, los de anteojos". Un dirigente de los comerciantes porteños, medio en broma, algo en serio, comentaba a Clarín acerca de lo que, a su entender, es un fenómeno que no cede: la venta ambulante sin autorización. Según datos de la Fiscalía General de la Ciudad, durante el primer trimestre del año la venta callejera ilegal ocupó el primer puesto de las actas contravencionales labradas.
En junio de 2005, este diario describió una escena, al menos, curiosa: el funcionamiento de un puesto de venta callejera de ropa trucha (no son artesanías, ni baratijas), a diez metros de la Legislatura porteña, sobre Diagonal Sur, casi Perú. Se trata de una zona permanentemente transitada por la Policía. El puesto sigue funcionando.
Un fiscal consultado al respecto reiteró la queja que viene sonando en esta parte de la Justicia: "La Policía Federal es reticente a actuar de oficio con las contravenciones; sólo se mueve si tiene la orden de un fiscal".
Hace un mes, un operativo de los fiscales Adrián Martín y Marcela Solano dio con una importante red de distribución de alimentos para venta callejera en el Once. Se calculó que la organización clandestina movía cerca de 100 vendedores alrededor de la Plaza Once. "Es incomprensible que los policías que patrullan la zona no hayan sabido de la existencia de esta red", comentó un funcionario judicial.
Durante el primer trimestre de 2006 se labraron 2.107 actas basadas en el artículo 83 del Código Contravencional, que penaliza con multas de 200 a 600 pesos a quien realice "actividades lucrativas no autorizadas en el espacio público". "Ensuciar bienes", con 1.728 actas, fue la segunda contravención más frecuente. Este número, sin embargo, es mirado con desconfianza por los fiscales: "Todavía ocurre que algunas comisarías labran actas 'para las estadísticas', como decimos nosotros", señaló una fiscal.
Mientras que la venta ambulante de alimentos tiene una ley que la reglamenta e incluso desde la Comuna se entregan permisos para ejercerla, la venta callejera de objetos no está autorizada.
"Nosotros no tenemos nada contra el vendedor de pochoclos, ni siquiera contra el puestero que por unos pesos debe vender fundas de celulares; nuestro problema es contra la organización que distribuye mercadería en negro, y perjudica al comerciante que paga impuestos", dijo Humberto Giordano, dirigente de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad (FECOBA).
A fines del año pasado, Osvaldo Cornide, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), se reunió con Jorge Telerman (por entonces reemplazaba provisoriamente a Aníbal Ibarra) y le entregó un relevamiento hecho en 733 cuadras porteñas: el informe indicó la existencia de 3.456 puestos, el 44% de ellos ubicado en la zona sur, un 27% en la zona oeste y un 23% en la zona norte.
Giordano afirma que el cuadro de situación no ha cambiado: "Durante el verano, la venta callejera afloja, pero en marzo recobró su fuerza y estudios preliminares nos están dando que ha aumentado".
Desde FECOBA, de todos modos, admiten que "en algunas zonas de la Ciudad, hubo avances". Y mencionan el ejemplo de Retiro. ¿Por qué aquí el problema se resolvió (en parte) y por qué no en Constitución y el Once?
El fiscal Martín Lapadú, con influencia en el área de Retiro, señaló dos factores: "Trabajamos de manera muy coordinada con la comisaría 46ª para que haya presencia policial permanente que desaliente la instalación de puestos en la calle, eso es fundamental. Otro punto que colabora es que el Gobierno porteño cedió dos galpones para que allí se instalen los puesteros". ¿La mercadería que se vende en este lugar está en blanco?, preguntó Clarín. "Nosotros perseguimos la ocupación del espacio público con actividades no autorizadas", respondió el fiscal.
Desde la CAME dicen que los fines de semana la venta ambulante ilegal se concentra en los parques, mientras que durante la semana, las áreas críticas están en el Once, Constitución y la peatonal Florida.
El Gobierno porteño abandonó un proyecto de ley que apostaba a entregar 900 permisos a vendedores, distribuidos en un circuito de calles. E insisten en que es "un asunto netamente contravencional" la venta callejera ilegal. "Un inspector puede labrar una falta por venta callejera no autorizada, pero no puede secuestrar la mercadería; el vendedor, entonces, sólo tendrá que mudarse un par de cuadras. Este problema se resolverá cuando la Ciudad pueda contar con Policía propia", dijo un funcionario del Ministerio de Gobierno porteño.

El polémico artículo del Código que "inmuniza" a vendedores

"En su gran mayoría, los juicios por venta callejera ilegal quedan sin sentencia". El fiscal Martín Lapadú, al igual que sus pares, es muy crítico con un párrafo del artículo 83 del Código Contravencional (el que reprime la venta ambulante sin permiso). "No constituye contravención la venta ambulatoria en la vía pública de baratijas o artículos similares, artesanías, y en general la venta de mera subsistencia que no impliquen una competencia desleal (...)". Según los fiscales, ese párrafo, es esgrimido en los juicios e "inmuniza" a los vendedores.
La diputada porteña kirchnerista, SILVIA LA RUFFA, cree que a la venta callejera ilegal "se la aborda con políticas que integren a los vendedores a circuitos formales y no sólo con persecución por parte de los fiscales y de la Policía".
Si hay venta callejera es porque también hay una demanda y esto no puede ser negado por los empresarios", dijo la legisladora.
Si bien en algún momento se especuló con una reforma del artículo 83 (pedida con insistencia por la CAME y FECOBA), en la agenda legislativa porteña no hay ánimos para afrontar una iniciativa al respecto.

Horacio Aizpeolea