Fuente: Página 12

“Me parece que es la opinión de un fanático”, dijo ayer el ministro de Salud, Ginés González García, respecto de los dichos del arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, quien había afirmado que con la educación sexual, el Estado promueve la “corrupción sexual” en los jóvenes. “Esto es gorilaje, porque todo el lío lo arman para que los que no tienen acceso a la información no la tengan y, así, los jóvenes que no tienen medios, no acceden a la información”, afirmó.
González García consideró que “ningún fanatismo es bueno, y escudándose en la religión los fanatismos son los peores”. “Yo sé que, finalmente, Dios perdona. Cualquier Dios perdona cualquier cosa, pero el sida no perdona”, agregó. El funcionario expresó que el arzobispo “va en contra de la tendencia del mundo y lo que es la prevención”, a la que calificó como “la única arma contra el sida”. Y explicó que “el Programa de Salud Reproductiva distribuye preservativos en los centros sanitarios y a los menores que concurren acompañados por sus padres” y no en las escuelas.
Las críticas del ministro se sumaron a las de la titular del Consejo de los Derechos de Niños Niñas y Adolescentes, María Elena Naddeo. “La de Aguer es una postura sumamente dogmática, que no reconoce algo elemental de la ciencia médica, que está avalado a nivel internacional por toda la doctrina científica”, dijo.
Por su parte, la diputada porteña SILVIA LA RUFFA –una de las autoras del proyecto de ley de educación sexual en la ciudad– opinó que “no querer que se imparta educación sexual en las escuelas, con los problemas que vemos de madres adolescentes y embarazos no deseados, es como barrer debajo de la alfombra”.