Fuente: La Nación

El acto estaba por comenzar en la noche del miércoles. De pronto, sonó la marcha peronista. Unos 6300 militantes se levantaron y empezaron a entonarla, pero el candidato se dio vuelta y se puso a comentar algo con un amigo. Inmediatamente, se dio cuenta del entorno, giró y, con fervor empezó: "Perón, Perón...".

Rafael Bielsa pareció dar algo así como un examen de "pejotismo" en la comida que, en la Rural, le organizó el Partido Justicialista de la Capital con quienes serán fiscales de mesa en las elecciones del 23 de octubre. El encuentro, conducido por el secretario del PJ porteño, Víctor Santa María, y armada por el candidato a legislador del Frente para la Victoria Juan Manuel Olmos, estaba prevista para arengar y contagiar a la tropa peronista.

De eso se encargaron luego los candidatos Bielsa y Elvio Vitali, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien adjudicó al Gobierno algunas estadísticas que favorecen a la Capital. "Esta es la ciudad con menos pobreza e indigencia del país, y eso es producto del gobierno nacional", dijo.

A pesar del desfile de funcionarios nacionales (Julio Vitobello, Enrique Albistur y Guillermo Oliveri, entre otros) y locales (Héctor Capaccioli, Donato Spaccavento), de legisladores nacionales (María Laura Leguizamón, Diana Conti) y locales (Miguel Talento, Diego Kravetz, Ernesto Farías Gómez y Sandra Bergenfeld), de candidatos nacionales (Jorge Coscia, Claudio Morgado y Mercedes Marcó del Pont) y locales (SILVIA LA RUFFA, Alicia Bello e Inés Urdapilleta), y de dirigentes "transversales" (Matías Barroetaveña, Juan Pablo Schiavi), la nota la dieron tres ausencias: los ministros Alberto Iribarne (Justicia), Daniel Filmus (Educación) y Carlos Tomada (Trabajo). Cerca de Bielsa adjudicaron los "faltazos" a "cuestiones de agenda", aunque no dejaron de comentar el tema.

Para el canciller, el acercamiento al aparato justicialista resultó fundamental, debido a que una de sus inminentes estrategias de campaña será disputarle a Mauricio Macri el sufragio peronista del sur porteño. "Kirchner le dijo que peleara el voto peronista que tiene Macri. Y como a ese voto se accede por punteros, es importante dar señales de «pejotismo» hacia adentro", confió un bielsista.

Macri intentará acceder a ese segmento del electorado mediante el trabajo de dirigentes peronistas que no ingresaron en el nuevo PJ porteño y que, en cambio, se convirtieron en sus aliados, como Diego Santilli, Cristián Ritondo y Silvia Majdalani.

Bielsa tiene la misión de evitarlo y, en parte por eso, anteanoche rindió una prueba ante ojos que lo examinaron como a un independiente. "Al peronismo le gusta ganar y por eso nosotros vamos a ganar", cerró el canciller. La tribuna lo ovacionó y, ahí sí, él sintió que había aprobado.

Por José Ignacio Lladós
De la Redacción de LA NACION