Fuente: Clarín

Más restricciones a la venta y el consumo en Capital

Por: Nora Sánchez

Los boliches porteños cerrarán a las 7. Y para vender bebidas alcohólicas en la Ciudad, habrá que anotarse en un registro y obtener una licencia paga. Además, los supermercados y almacenes sólo podrán comercializarlas entre las 8 y las 22. Mientras, los bares, restoranes y boliches podrán hacerlo hasta las 5. Además, el delivery sólo se podrá hacer hasta las 24. Estas son algunas de las restricciones a la venta y consumo de alcohol que ayer aprobó la Legislatura porteña con 37 votos a favor, 7 negativos y 6 abstenciones.

Como fue la anteúltima sesión del año -el lunes habrá una extraordinaria-, se trató de una jornada larga: había más de 100 proyectos en el orden del día. También fue la despedida para los 26 legisladores que el 10 de diciembre finalizan sus mandatos y no fueron reelectos. Encima, como en las épocas del viejo Concejo Deliberante, la sesión empezó pasadas las 19.30. Este año habían prometido reunirse desde más temprano.

La ley que restringe la venta de alcohol se trató bien entrada la noche y estuvo a punto de caerse, cuando el diputado Juan Cabandié propuso colocar alcoholímetros en todos los locales. Finalmente tras un larga polémica se aprobó, pero ese punto quedó para su discusión en particular en la sesión del lunes. La ley surgió de distintos proyectos de los diputados Martín Borrelli (PRO), Inés Urdapilleta (Peronista), y Diego Kravetz y Silvia La Ruffa (Identidad Porteña). Y es menos restrictivo que el del Ejecutivo, que quería prohibir el delivery de bebidas desde las 22.

Se trata de una iniciativa que también es más leve que la bonaerense, que prohíbe vender alcohol después de las 21. En la Ciudad, los almacenes y supermercados podrán hacerlo desde las 8 y hasta las 22, una hora menos que ahora. Y después de las 24, el delivery de alcohol estará prohibido, cuando en Provincia es a partir de las 21.

Mientras, la venta de alcohol para consumir dentro de locales como bares y restaurantes, estará prohibida de 5 a 10 de la mañana. Los clientes podrán seguir bebiendo lo que compraron hasta las 5.30. Este horario también regirá para boliches, que no podrán dejar ingresar gente después de las 4 y deberán cerrar a las 7 de la mañana. Pero el público podrá quedarse hasta las 7.30. Mientras, las matinés para chicos de 15 a 18 años sólo podrán funcionar de 16 a 24. En Provincia, los límites para boliches son más estrictos. No se puede entrar después de las 2 y deben cerrar a las 5.30. Y no pueden vender alcohol desde las 4.30.

"Es importante sostener criterios comunes con la Provincia, porque vivimos en un área metropolitana y tenemos que cambiar conductas y prevenir situaciones que atenten contra la integridad de los jóvenes", afirmó Kravetz.

El punto más polémico de la Ley es que impone a los comerciantes la obligación de anotarse en un registro público y sacar una licencia, previo pago de un canon. Este canon será fijado por la Ley Tarifaria, a propuesta del Ejecutivo, que creará distintas categorías, para que no todos los comercios paguen lo mismo. El dinero será utilizado para "funciones de fiscalización y control", según el texto de la Ley, y para programas de prevención de las adicciones.

"Esta ley no busca prohibir la actividad, sino que responde a la necesidad de tener un control del Estado con respecto al consumo de bebidas alcohólicas", recordó el diputado Martín Ocampo (PRO).

La norma también endurece las sanciones para las contravenciones relacionadas con el alcohol. Quienes le vendan bebidas a menores de 18 años podrán recibir penas de 2 a 20 días de arresto, cuando ahora sólo paga una multa de $ 1.000 a $ 5.000. Mientras, aquellos que vendan alcohol fuera de los horarios permitidos recibirán multas de $ 10.000 a $ 50.000.