Fuente: Ámbito Financiero

Una comisión de legisladores porteños comenzará esta semana a funcionar para revisar todas las designaciones de los integrantes de la Policía Metropolitana que provienen de otras fuerzas, un arrebato del antimacrismo en medio del escándalo por el espionaje que mortifica a la administración de la Ciudad de Buenos Aires. Será una comisión investigadora que pondrá la lupa sobre los ex federales, pero que no podrá hacer mucho más, este año, que dictar su propio reglamento y conformarse con la idea de que algo le ganó al oficialismo en el caso que desató el espía Ciro James. Es que el 10 de diciembre habrá recambio de bancas y como es costumbre, y deseo, se renuevan todas las comisiones.

Además que en este caso, la revisora quedó integrada por las actuales comisiones de Seguridad y de Derechos Humanos. La primera la conduce Silvia La Ruffa, una de las diputadas que fue objeto de los informes que había solicitado el ex jefe de la Policía porteña Osvaldo Chamorro, quien resultó por eso desplazado y que provocó que la ira del antimacrismo se elevara. Pero, La Ruffa termina el mandato y aunque lo continuara, como hará el titular de Derechos Humanos, Juan Cabandié, los grupos se rearman todos.

Será tal vez la comisión menos pretendida cuando se defina la integración, ya que de acuerdo con lo que se votó, los resultados de esa investigación de personal, tienen que estar en 90 días. Es decir, los legisladores deberán trabajar durante el verano, algo no habitual en esa casa, excepto en ocasiones de alto conflicto.

Monobloques

Por otra parte, la comisión investigadora quedará conformada por más de 20 diputados, ya que a esas dos comisiones que la originan se agregan monobloques que no integran ninguna, un número más que elevado para comenzar a tejer acuerdos.

La oposición es mayoría allí. Si funcionara como presume la norma que la creó, podría complicar más el debut de una Policía, que ya antes de nacer padeció una de las purgas más severas que se haya conocido en una fuerza de ese estilo. No sólo el ex cacique de la Metropolitana está preso -Jorge Palacios-. Su segundo fue desplazado y también otros de los policías que habían trabajado con Palacios en su época de activo en la Federal, como Roberto Ontivero, sobre quien también se habrían detectado cruces telefónicos con James. Ontivero ocupaba un cargo como contratado (facturaba sus servicios) y su área era la de delitos por tenencia de drogas.

Descabezada la cúpula, espera el nombramiento y toma del mando del diputado Eugenio Burzaco, en otra rareza como es dejar a una fuerza de seguridad armada, que promete estar en la calle el 15 de diciembre, sin jefe hasta cinco días antes del estreno.

Concesiones

El macrismo cedió tanto como estimó que podía, y concedió a la oposición algunos reclamos en medio de los embates por el escándalo y así como el propio jefe de Gobierno envió al ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, a una interpelación espontánea en el recinto, el PRO también dejó que los bloques opositores conformaran una comisión investigadora.

En la convulsionada jornada del jueves pasado, el macrismo atinó a desandar la creación de una comisión investigadora al estilo de la que comenzó el juicio político al ex mandatario porteño Aníbal Ibarra, y no se opuso al proyecto del kirchnerista Gonzalo Ruanova (otro de los espiados por Chamorro) para que sólo los diputados se dediquen a mirar las carpetas de ingresantes a la Policía. Pero, pareciera que, de motorizarse esa comisión, la injerencia de la Legislatura sobre el ala de Seguridad del ministerio de Montenegro podría resultar más molesta que el otro tipo de grupo que da escozor al PRO. Para empezar, ya frenó, con la votación sólo de su conformación, la posibilidad de que ingresen nuevos policías durante un mes.

El resultado de la comisión será un informe detallado del personal aspirante o que revista en la Policía Metropolitana.

Hoy, además, desde la oposición el diputado Martín Hourest (Pino Solanas) presentará un proyecto para interpelar al jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, aunque no tendría votos para aceptar ese pedido.