Fuente: Clarín

El ministro de seguridad porteño, Guillermo Montenegro, no logró detener ayer el hambre y la sensación de victoria de la oposición política de la Capital Federal. A pesar de que se presentó de manera espontánea en la Legislatura, y de que intentó asumir el costo que significa haber creado como se creó la nonata pero ya polémica Policía Metropolitana, los distintos bloques opositores coincidieron en elevar la responsabilidad política por los casos de espionaje cometidos por los "metropolitanos": acusaron al jefe porteño, Mauricio Macri, de ser el autor intelectual de esos trabajos de inteligencia y exigieron, además, que la nueva fuerza no salga todavía a la calle.

"Asumo el costo político de todo esto", dijo Montenegro con su voz aguardentosa no bien se sentó en el estrado de las autoridades parlamentarias. "Siempre supimos que la creación de este policía no iba a ser fácil", había aclarado antes.

La decisión de presentarse espontáneamente ante el cuerpo legislativo porteño la había tomado por la mañana, momentos antes de que Macri ofreciera una conferencia de prensa donde habló por primera vez desde que se hicieron públicos los casos de seguimientos patrimoniales y espionaje a su propio jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta; y los legisladores de la oposición Diana Maffia (Coalición Cívica), Silvia La Ruffa (Identidad Porteña) y Gonzalo Ruanova (Espacio Plural). Con su presentación espontánea, Montenegro anticipó una posible interpelación no solo a él, sino también a Rodríguez Larreta.

Fue justamente Maffia, víctima de los "metro-espías", la primera en tomar la palabra tras Montenegro. Se quejó porque Macri no había dicho nada sobre el espionaje sufrido por ella y sus colegas, e hizo punta con un pedido que se repitió en las más de cinco horas que duró la sesión: "No saquen a la calle a esta policía".

Luego hablaron Diego Kravetz (Identidad porteña) y La Ruffa, otra de las "espiadas": "El responsable de todo esto es Macri, no usted", acusó La Ruffa a Montenegro.

El legislador más duro, y también el más gesticulante, fue el ex jefe porteño Aníbal Ibarra (Diálogo por Buenos Aires), quien remarcó que los funcionarios, y Macri mismo, solo se victimizaron desde que se inició este conflicto. Después de hacer un repaso de todo lo ocurrido alrededor de este caso, resumió: "Todos los caminos conducen a Macri". Ibarra le hizo una serie de preguntas a Montenegro relativas a qué opinaba sobre estos diferentes aspectos, a lo que el funcionario le respondió: "No puedo creer las preguntas que me hace", en relación a que aún hay investigaciones judiciales en curso.

El legislador Juan Manuel Olmos (Bloque Peronista), dio un discurso por momentos hilarante, ya que enumeró todas las curiosidades del caso: "Es un show mediático como dice Macri", empezó diciendo, para luego remarcar que "hay un espía que hasta se llama James", e incluso "un parapsicólogo" (por el cuñado de Macri, Néstor Leonardo, también espiado).

El diputado Martín Hourest (Igualdad Social), fue más conceptual, y se cruzó con Montenegro porque recordó que éste había dicho "soy perverso con los que me cagan".

Mientras continuaban las presentaciones de los legisladores, los distintos partidos opositores intentaban consensuar un "proyecto de declaración" pidiendo que Macri reformule la Metropolitana. Además, buscaban los votos para crear una comisión investigadora que tendrá un fin ambicioso: encontrar pruebas que involucren directamente a Macri con el espionaje de los "metro-espías", Jorge Palacios y Osvaldo Chamorro.