Fuente: Noticias Urbanas

Unos no tienen idea acerca de su destino político. Otros ya están ubicados: Congreso o Ejecutivo porteño. Y algunos piensan en la actividad privada. Hablan los legisladores que concluyen sus mandatos.

Por Juan Salinas

Terminarán su mandato y se irán. Eso está clarísimo. A sus casas, a la actividad privada, al llano o al Ejecutivo. Sin embargo, son pocos los que saben con propiedad lo que harán a fin de año, ya sea porque son oficialistas y serán absorbidos por la Jefatura de Gobierno o porque fueron elegidos diputados nacionales, como el caso de Liliana Parada (Proyecto Sur) o Silvia Majdalani, que saltó de la Ciudad a la Provincia.

En esta transición, los más afectados resultarán los oficialistas y los kirchneristas no pejotistas, que quedaron colgados de la palmera cuando Alberto Fernández hizo mutis por el foro y el senador Daniel Filmus los ignoró. Los primeros verán reducida drásticamente su representación, de manera muy parecida a lo que le sucederá al kirchnerismo en la Cámara de Diputados. Los segundos se extinguirán, ya que quedará solo el ex jefe de un lejano y nutrido bloque, Diego Kravetz.

Oscar Moscariello, actual conductor del bloque PRO y posible reemplazante a partir de diciembre de Diego Santilli en la Vicepresidencia primera de la Legislatura, quiere ponerle filosofía a la necesaria adecuación a la realidad que tendría que pilotear: “Recién estoy tomando contacto con nuestros nuevos legisladores, que son seis. Necesito saber en detalle cuáles son sus aptitudes y aspiraciones. Hasta ahora hablé con tres y me faltan otros tres. Quedaremos con 26 diputados, por lo que la próxima Legislatura será más dura, más opositora y nos obligará a buscar mayores consensos. Entrarán 19 diputados nuevos que en su mayor parte carecen de experiencia legislativa, por lo que estimo que sobrevendrá un período de aprendizaje, y de, digamos, rodamiento, hasta que las comisiones vuelvan a funcionar a pleno. Supongo también que el rendimiento legislativo decrecerá durante el primer semestre de 2010 en comparación con el actual semestre y también con el primer semestre de este año, pero en el segundo ya nos habremos recuperado. En mi trato tanto con diputados macristas como con los opositores, mi caballito de batalla será recordar que si nos han elegido es para mejorar la calidad de vida de los vecinos. Y que, más allá de las ideologías, la gente tiene derecho a esperar soluciones prácticas”.

Por otra parte, el nombre del vicepresidente primero de la Legislatura, Diego Santilli, suena fuerte para conducir un Ministerio de Tránsito y Transporte que el Gobierno porteño estaría a punto de crear. Pero hasta que eso se confirme, Santilli no dirá una palabra. Sólo señalará a NU lo siguiente: “Después del 10 de diciembre, voy a seguir al servicio de los ciudadanos porteños desde el lugar político en el que me toque trabajar”. Y luego repasará sus logros al frente del Parlamento porteño: “Sin ser bloque mayoritario hemos conseguido mejorar y votar muchas leyes importantes que cambiaron la vida de la Ciudad: la Ley de Seguridad Pública, el Fondo de Infraestructura Social, el Scoring, el BRT, la Ley de Mecenazgo o el Plan Urbano Ambiental, por citar sólo algunas. Así es que, desde mi identidad peronista, voy a seguir colaborando con la gestión de Mauricio Macri y con el afianzamiento de la fuerza a nivel nacional”. Además de Santilli, los legisladores macristas que se van son Silvia Majdalani (que pasó de Capital a Provincia), el inubicable Carlos Araujo, Roberto Destéfano y Marcelo Godoy. Aunque no quiere decir nada por ahora, es vox populi en el equipo de Destéfano que el diputado espera que se concrete una promesa de Horacio Rodríguez Larreta: un importante cargo en el Ministerio de Desarrollo Urbano. En cuanto a Godoy, sus colaboradores confirmaron que Horacio Rodríguez Larreta le prometió crear una Subsecretaría de Gobierno, que estaría en trámite, y que el legislador aceptará gustoso el nombramiento porque se considera “un soldado del proyecto de Macri”. Mientras, seguirá abocado al funcionamiento de la comisión que preside, Asuntos Constitucionales.

Los kirchneristas que se van, huérfanos de Alberto Fernández, son Christian Asinelli, Pablo Failde, Alicia Bello y Silvia La Ruffa. Sorprendido en la antesala de su despacho, el joven Asinelli contestó sin dudar: “No tengo planes. ¡Esto es la Argentina! ¡Hay que tener capacidad de repentización!”, en el mejor estilo Nicolino Locche. Por otro lado, Pablo Failde, un especialista en temas de tránsito y transporte, se bajó de su bicicleta y se explayó, bromeando: “No sé el presente, menos puedo saber el futuro”. A su vez, a pesar de afirmar que al kirchnerismo le profesa “un amor no correspondido”, aún así, le da motivos de alegría. “Prácticamente nadie creía que el Gobierno se iba a atrever a elevar al Congreso el proyecto de Ley de Medios, y sin embargo ahí está, a punto de aprobarse”, agregó. “Tampoco casi nadie previó el resultado de las elecciones de junio, ni el resurgimiento kirchnerista, ni mucho menos que Eduardo Duhalde se estuviera postulando como candidato a presidente. La realidad es vertiginosa, y es lógico estar un poco confundido. Pero más allá de críticas puntuales, a grandes trazos estoy claramente identificado con las políticas del Gobierno, y muy especialmente con la Ley de Medios, que es una divisoria de aguas y establecerá un antes y un después”, expuso. En síntesis, Failde explicó que sigue siendo kirchnerista, pero que serlo en esta Ciudad “es como tener una novia virtual, con la que es imposible concretar algo”.

Alicia Bello dijo que seguirá dedicándose desde el llano a las comunas y a temas vinculados a la salud mental. Refirió a NU: “A partir de diciembre seguiré trabajando con los mismos objetivos: consolidar una Buenos Aires que tenga un proyecto alternativo que garantice la participación, y sobre todo la inclusión”. Estimó, por fin: “La gran oportunidad que tenemos es la puesta en marcha de las comunas, cuyas autoridades espero podamos elegir el próximo año, ya que no hay motivos para retrasar su implementación”.

Silvia La Ruffa está muy segura de lo que hará el año que viene. “Voy a dedicarme a dos cosas: la Policía Federal y el Partido Justicialista”, adelantó. Además, expresó: “Voy a terminar mi tesis de doctorado en Ciencia Política en la Universidad de Belgrano. La haré sobre la siempre postergada reforma de la Policía Federal. Es un caso que genera mucha curiosidad –reflexionó–. Porque el caso Cabezas hizo público que no sólo la Policía Bonaerense no era ‘la mejor del mundo’, sino que se había convertido en la ‘maldita policía’, lo que precipitó su reforma. Pero la Federal no tuvo su caso Cabezas y siguió sin que nadie se planteara seriamente su reforma, aunque más no fuera en el plano discursivo, lo que hizo obvio que hay un pacto tácito de la llamada ‘clase política’ con ella: ‘Ustedes me mantienen niveles aceptables de seguridad y nosotros no nos metemos con ustedes’, sería la fórmula que se mantuvo a rajatabla con la única excepción de la gestión de Gustavo Beliz como ministro del Interior. Beliz intentó reformar la Justicia federal y crear una Agencia de Investigaciones Federales (AIF), lo que implicaba reformar la PFA. Pero bueno, ustedes ya saben cómo terminó eso”.

Asimismo, la legisladora de Identidad Porteña aseguró: “El de la PFA también es un caso atípico a nivel internacional. Países que atravesaron experiencias dictatoriales tan o más traumáticas que la argentina, como Guatemala o El Salvador, a la hora de reestablecer reglas democráticas lo primero que pactaron fue la reforma de sus policías, que habían llevado el peso de la ‘guerra sucia’. También voy a ser la vicepresidenta del nuevo Instituto de Formación del Partido Justicialista porteño –anticipó–. Lo presidirá Alberto Iribarne y su creación se anunciará el viernes 16. Desde el 17 de octubre al 17 de noviembre (que para los justicialistas es el Día de la Militancia, en recuerdo al retorno de Perón al país ese día de 1972) el PJ Capital, que inaugurará nueva sede en San José 181, desarrollará una serie de actividades. Y me alegra que así sea, ya que es necesario formar cuadros. Llenar el partido de jóvenes con entusiasmo. Yo, te lo aclaro por si hace falta, sigo apoyando al Gobierno nacional”, concluyó.

La Ruffa tendrá como jefe partidario a otro legislador que termina su mandato, Juan Manuel Olmos, quien actualmente preside el PJ local y se define como “peronista” a secas. Olmos sostuvo a NU que su objetivo es “reconciliar la identidad peronista con el PJ”, en obvia alusión a que muchos que se consideran de dicha extracción no votaron en las últimas elecciones ni al PJ ni a los candidatos kirchneristas. “La idea es que todos los peronistas que hoy no estén militando en otros espacios sientan nuestra propuesta como propia y aporten a la construcción de una alternativa para 2011”, sintetizó.

Su compañera de bloque Inés Urdapilleta no está en Buenos Aires, pero en su despacho comentaron que secundará a Olmos en la reorganización del PJ porteño, aunque precisan que no se subordinará a él y que estará más distante del kirchnerismo. A pesar de las muy buenas relaciones que tiene con un sector del macrismo, agregaron, es muy poco probable que Urdapilleta acepte sus eventuales ofrecimientos. Inés, dijeron, está en condiciones de permanecer en el llano “el tiempo que haga falta para reorganizar un PJ que Alberto Fernández dejó exangüe”.

Hay legisladores que son muy lacónicos. “No tengo la menor idea”, dijo Enrique Olivera (Coalición Cívica), ante el interrogante sobre su futuro. A su vez, el ex radical Fernando Cantero, del bloque Autonomía con Igualdad, formado para respaldar la gestión Telerman, dijo: “Me voy a dedicar al negocio que tenía antes de ser legislador y revivir mi imprenta en Agronomía. En política no sé, hoy estoy en el limbo”. Otro que se va también es su compañero de bloque, Alejandro Rabinovich (ver entrevista abajo), que posiblemente vuelva a militar en la UCR, de la mano de Cobos. Luego de su tránsito por la UCR al FpV, y de éste a las listas del macrismo, Ivana Centanaro (Juventud Yrigoyenista) respondió sobre su futuro: “No sé. ¿Para qué te voy a decir una cosa por otra?”.

Mucho más explícita se mostró, en cambio, Teresa de Anchorena, electa por el ARI –como Facundo Di Filippo, a quien también se le vence el mandato– y en trance de regresar al radicalismo. “Tendré que ganarme la vida, porque a pesar del apellido no tengo peculio como para vivir de rentas (rió). Y no me gusta vivir apretada (rió de nuevo). Tengo una galería de arte y haría muy bien en prestarle un poco más de atención, pero también tengo una fuerte vocación por lo público. En política, estoy volviendo al radicalismo. Es decir: no me estoy afiliando a la Coalición Cívica-ARI. Le estoy muy agradecida a Lilita Carrió por haberme dado la oportunidad de ser legisladora, pero tengo algunas diferencias con sus posiciones”.

“Durante estos cuatro años nos dedicamos básicamente al cuidado arquitectónico de Buenos Aires. Llegué a la Legislatura con el plan de crear una Comisión de Patrimonio Arquitectónico que velase por ello, convencida de que sintonizaba con el deseo de muchos ciudadanos, y no sólo lo logré, sino que también la presidí y presido. Y así fue que algo que era considerado un tema cultural de segunda importancia, hoy forma parte de la agenda política”, planteó De Anchorena. “Porque, entre otras cosas, hubo una importante repercusión entre ciudadanos que se organizaron; la prensa se hizo eco y el Poder Judicial nos apoyó. En este sentido, me iré conforme, sintiendo que mi actividad mejoró la situación. No di vuelta la Legislatura, no pronuncié grandes discursos, pero tenemos un montón de leyes. También aprendí que estoy más hecha para las tareas ejecutivas (fue directora del Centro Cultural Recoleta cuando Fernando de la Rúa era jefe de Gobierno) que para las legislativas, porque me gusta llevar los planes a la realidad. Sin embargo, aprendí a negociar con gente de otros bloques que piensa muy distinto. A ceder en algunas cosas, proponer otras, de manera de poder hacer realidad los proyectos”, continuó De Anchorena.

“Ahora me interesa otro tema, hace tiempo que estoy obsesionada con él: crear fuentes de trabajo a través de emprendimientos culturales. Me parece que lo que más falta hace es crear trabajo, que la juventud esté ocupada, y en cosas que le gustan. Y la cultura, estoy convencida, puede dar mucho trabajo. Y no tiene por qué dar trabajo sólo a gente culta, hipereducada. Puede darle trabajo a gente sencilla, común. Te doy un ejemplo: tengo un sueño, un proyecto para desarrollar en Formosa, que es la provincia más pobre de todas. La gente de ahí, que es de cultura guaraní, es muy artista. Me atrevería a decir que todos son pintores. ¿Viste esos animalitos que hacen de madera? Bueno, quiero ir con un muy buen profesor y detectar a los mejores. Y darles materiales para que pinten o para que hagan esculturas, y que eso se venda acá”, precisó la legisladora de la CC.