Fuente: Ámbito Financiero

«Ha sido un costo para la Policía Metropolitana», reflexionó ayer Mauricio Macri acerca de la renuncia que presentó el martes pasado Jorge Palacios, al cargo de jefe de la Policía Metropolitana.

El mandatario porteño insistió en que fueron «las agresiones» que le propinaron al ex comisario lo que decidió su retirada del Gobierno, mientras que la oposición se atribuyó la autoría de haber provocado la dimisión. El nombramiento del ex funcionario logró reunir a todo el arco opositor al macrismo en la Legislatura porteña, como no lo consiguió votación ni tema alguno hasta ahora. Al punto que ayer ese surtido de bancadas dio una conferencia de prensa reclamando la modificación de la ley que creó la Policía Metropolitana, para imponer que el nombramiento del jefe de los agentes pase por el acuerdo de los diputados en el recinto. El reclamo ocurrió en una jornada en la que Macri no sólo continuó exaltando la personalidad de Palacios, sino que debió contener la crisis en que quedó el Ministerio de Seguridad y Justicia a cargo del ex juez Guillermo Montenegro. El funcionario reunió a toda la cúpula policial y ratificó que el subcomisario Osvaldo Chamorro ocupará el cargo de Palacios, pero no será ascendido, sino que lo suplantará hasta que se encuentre reemplazante.

La renuncia golpeó a Macri no sólo porque considera que mortifica su proyecto de hacer debutar a los agentes en octubre próximo. La baja reavivó las internas en el Gobierno. Reprochan algunos al jefe porteño que no haya decidido antes la salida y haya embarcado a varios funcionarios y legisladores en la misión de defender al policía de los embates. Además, quienes no tienen sintonía con Montenegro echaron a rodar las fuertes discusiones que, aseguran, mantenía con el renunciante. En cambio, otros, afines al ministro, le endilgan a la Jefatura de Gabinete cierta demora en la autorización de fondos para el equipamiento de la Metropolitana, que habría contribuido al mal humor del ex jefe policial.

«Hemos perdido un gran elemento», repetía ayer Macri sobre Palacios.

Por su parte, los representantes de los bloques que se reunieron en la Legislatura celebraron la renuncia y pidieron al macrismo cambiar la ley para participar de la designación del jefe de la nueva Policía.

De la Coalición Cívica, Sergio Abrevaya consideró que no tenía sentido que «esta Legislatura pueda elegir al titular del Hospital Garrahan, pero no al de la Policía Metropolitana».

La titular de la Comisión de Seguridad, Silvia La Ruffa (Identidad Porteña), anticipó que se evalúan ya dos proyectos, que «coinciden en requerir la aprobación legislativa para nombrar al jefe de la Policía».

El ibarrista Eduardo Epszteyn, avanzó en insinuar que «si Palacios se tiene que ir, también se tiene que ir Montenegro».

La sanción de la ley que creó la Policía Metropolitana logró el consenso de la mayoría de los bloques, pero precisamente uno de los puntos que consistieron en una traba para avanzar en el debate fue que la designación del jefe policial pase por la Legislatura y se someta a audiencia pública. Ahora se desempolvaron los proyectos con la idea de avanzar, a partir de la renuncia de Palacios, sobre la organización de la Policía Metropolitana. Así, el debut de la fuerza, como estaba planificado, corre riesgo de postergarse. Es una de las medidas con las que Macri intenta dejar la impronta de su gestión en la Ciudad, ya que no ha podido hasta el momento embarcarse en proyectos urbanísticos con los que viene soñando.