Fuente: Noticias Urbanas

Durante la primera parte de la jornada sobre el Registro de ADN que se lleva a cabo en la Legislatura porteña el centro del debate giró en torno a sí éste debe o no centrarse en la identificación de criminales sexuales. Participaron varios legisladores y el subsecretario de Justicia porteño.

Por Martín Mérola

La Legislatura porteña dio inicio hoy a la jornada debate sobre el Registro de ADN de la Ciudad, cuya creación está prevista en un proyecto de ley que presentó el diputado PRO Gerardo Ingaramo. El escenario de esta convocatoria es el Salón San Martín, en el cual, alrededor de las 10, el vicepresidente primero Diego Santilli, realizó la apertura.

Para Santilli, el tópico en discusión es "un tema muy importante que merece un debate de fondo", y así lo expresó al inicio de la jornada. Y fue más allá: "Creo que estamos en presencia de algo trascendental para nuestro país, podemos ser pioneros en el tema de la prevención". "Ojalá sirva para esclarecer delitos y que el debate sea luego una política de Estado", concluyó.

"Esta es una jornada disparadora para discutir más profundamente este tema, para que podamos tener una política de Estado que mejore la calidad de vida de los vecinos", señaló Ingaramo, en calidad de organizador del evento. Tras asegurar que durante el transcurso del día se verían las perspectivas "de todos los sectores políticos representados en los diputados", se mostró deseoso de que "(la jornada) sea una buena plataforma para un mejor debate".

Completando el trío inaugural, tomó la palabra Daniel Presti, subsecretario de Justicia porteño, quien se presentó en representación del ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro. "Se trata de temas que se pueden debatir y este es el mejor escenario para hacerlo", destacó el funcionario, quien ya antes había aclarado que "desde el Ejecutivo tenemos un proyecto vinculado con la violencia sexual".

El primer panel estuvo conformando exclusivamente por legisladores, entre quienes se destacó la diputada del FpV y presidenta de la comisión de Seguridad, Silvia La Ruffa. En primer lugar destacó que el Registro conforma una herramienta "para un mejor servicio de la justicia". Por ello, alegó que el registro debe estar bajo el control "del Magisterio Público y no del Ejecutivo".

Continuando con su exposición, aclaró que sus posibilidades abarcan un arco más amplio que solamente los delitos sexuales, por ejemplo: "En la ciudad hay muchas personas que desconocen su origen porque fueron adoptados, no de acuerdo a derecho". También puso énfasis en el hecho que "los delitos sexuales no son investigados ni juzgados por la Ciudad, y la población carcelaria condenada por ese delito no depende de la Ciudad".

La presidenta de la comisión de Salud, la macrista Lidia Saya, destacó un antecedente del Registro en "el servicio de inmunología del Hospital Durand, en el que existe el banco de datos que permitió que recuperen su identidad 99 nietos de desaparecidos". También se refirió a la gran reincidencia de los criminales de tipo sexual y a la importancia de contar con una herramienta para identificarlos. Concluyendo, mencionó su utilización en la prevención de tráfico de niños.

Gonzalo Ruanova, diputado del Bloque Diálogo por Buenos Aires, puso la lupa en el debate legislativo, alegando que durante este se tiene que conformar un "detalle preciso del procedimiento a utilizar para que sea legal". Asimismo, criticó la "presentación mediática del registro de ADN, como un registro de violadores". Al igual que La Ruffa, opinó que su uso debe ser más amplio.

La legisladora PRO, Victoria Morales Gorleri, coautora del proyecto junto a Ingaramo y la diputada Diana Martínez Barrios, sí puso el foco en el funcionamiento del Registro para evitar la reincidencia de criminales sexuales. "Vamos a poder evitar que nuestras mujeres sean violadas psíquicamente una y otra vez aunque sólo haya sido violada físicamente una sola vez". "El objetivo final de esta ley es la prevención de actos criminales y del irremediable trauma que sufre la víctima de violación", concluyó.