Fuente: Página 12

Por Carlos Rodríguez

La creación de la Policía Metropolitana generó críticas de distinto tono entre representantes de organismos no gubernamentales y la opinión favorable del jefe de una fuerza de seguridad. Para María del Carmen Verdú, de la Coordinadora contra la Represión Policial (Correpi), la nueva fuerza policial “sirve para reforzar la presencia de uniformados en la ciudad y hace prenunciar un incremento de la represión sobre cartoneros, docentes y trabajadores en general”. Gustavo Palmieri, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), consideró que la seguridad pública “no se garantiza haciendo la réplica de una fuerza policial ya existente sino con políticas preventivas y coordinando las redes entre las fuerzas nacionales, federales y de la ciudad”. El que sí expresó su acuerdo con el proyecto aprobado fue el interventor en la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), Marcelo Saín, quien admitió que fue llamado por el macrismo “para participar de un diálogo técnico que, en mi opinión, sirvió para introducir mejoras importantes en el texto original”.

Verdú, en diálogo con PáginaI12, recordó que el jefe del Gobierno porteño, Mauricio Macri, “se quejó porque la Policía Federal no le obedeció cuando le pidió que desalojara las carpas frente al Congreso durante el conflicto el Gobierno y el campo”. Por ese motivo “impulsó desde el vamos la nueva fuerza policial, aunque luego la Federal lo acompañó cuando desalojaron con violencia a los cartoneros en Belgrano o a los docentes” frente al Palacio Municipal. Verdú pronosticó que “las dos fuerzas, junto con Gendarmería y Prefectura, seguro que se van a poner de acuerdo cuando haya que reprimir a los pobres y a los trabajadores, aunque también es seguro que van a disputar territorio cuando llegue la hora de repartirse los ‘negocios’ que hay en la ciudad”.

Gustavo Palmieri, del CELS, sostuvo por su parte que una política de seguridad “no se logra creando una nueva policía y poniendo más agentes en la calle, sino analizando a fondo el problema de la violencia en la ciudad y llevando a la práctica políticas preventivas”. Palmieri insistió en que “lo importante no es una concentración de funcionarios de calle sino fijar estándares mínimos en lo que hace al funcionamiento de una institución de seguridad democrática, lo que serviría para revertir una de las características más problemáticas de las instituciones de seguridad en la ciudad”. El CELS propuso que la Defensoría del Pueblo de la Ciudad “participe activamente como un efectivo control externo” del accionar de la futura Policía Metropolitana.

Marcelo Saín, interventor en la PSA, dijo estar “de acuerdo”, en líneas generales, con el texto que se aprobaba anoche en la Legislatura porteña. “Yo fui convocado por el macrismo a participar del diálogo técnico, a partir de una relación personal que tengo con Gabriela Michetti.” El experto en temas de seguridad explicó que en ese marco pudo discutir, acompañado por la diputada kirchnerista Silvia La Ruffa, “todos los aspectos relacionados con la creación de la nueva institución y fuimos escuchados, lo que permitió introducir una serie de modificaciones en cuanto a la planificación presupuestaria, al control en manos de las autoridades civiles y otros muy importantes”. Saín aseguró que “el macrismo aceptó la discusión de una Ley de Seguridad Pública, en el marco de la cual se crea la policía local, algo que nunca pudimos lograr cuando el jefe de Gobierno era Aníbal Ibarra”. Saín aclaró que, de ahora en más, “hay que ver cómo se aplica en la práctica lo que se votó”.