Fuente: DyN

La Legislatura porteña debatía esta noche el proyecto de ley de creación de la Policía Metropolitana, con acuerdos generales sobre conformación de la nueva fuerza y diferencias acerca de la tenencia de armas y la sindicalización de los uniformados, entre otros puntos.

Un acuerdo entre el oficialista bloque PRO y los opositores del kirchnerismo (Frente para la Victoria) y del Socialismo logró destrabar el quórum necesario para que, más de dos horas después de lo previsto originalmente, comenzara a las 17.30 la sesión especial para definir una de las iniciativas clave que impulsa el jefe de gobierno, Mauricio Macri.

El debate sobre la creación de la Policía Metropolitana comenzó con la presencia del ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, y la titular de la Defensoría del Pueblo, Alicia Pierini, entre otros funcionarios, tras negociaciones de último momento sobre la creación del Instituto de Formación de la fuerza y de la Policía Judicial.

Los legisladores del ibarrista Diálogo por Buenos Aires y de la Coalición Cívica mantuvieron dictámenes propios y bajaron al recinto una vez que se conformó la mayoría de 31 diputados presentes para arrancar las deliberaciones, al igual que los bloques minoritarios de sectores de izquierda.

Al respecto, los diputados Patricia Walsh (Nueva Izquierda) y Martín Hourest (Bloque Igualdad) lanzaron duros cuestionamientos al acuerdo entre el macrismo y el kirchnerismo, debido a que la norma, entre otros aspectos, "no resolverá la falta de seguridad".

Entre los puntos de acuerdo de las principales bancadas se destacan que la nueva Policía Metropolitana, incluída en el proyecto de Ley de Seguridad Pública, empezará a funcionar a mediados del año próximo, con unos 600 agentes, para intervenir en delitos vinculados al área de competencia de la Justicia de la Ciudad, principalmente contravenciones, mediante acciones de cooperación y complementación con la Federal.

Sin embargo, quedó para la votación y la discusión en particular la facultad de los nuevos uniformados de estar armados permanentemente, sólo durante el horario de servicio o estar impedidos de portar armamento.

Tampoco hubo acuerdo sobre la autorización oficial para la sindicalización de los efectivos o la definición de la jefatura de los policías en un personal uniformado o civil.

De todos modos, el vicepresidente 1º de la Legislatura, el diputado Diego Santilli, destacó el acuerdo alcanzado con el kirchnerismo, debido a que el debate implica "un salto cualitativo en las políticas de seguridad urbanas, que apunta a generar la primera solución de fondo en mucho tiempo a la inseguridad que aqueja a vecinos y vecinas".

Santilli comentó que "el oficialismo aceptó varias modificaciones que mejoraron la redacción original y fortalecieron la iniciativa de que la Ciudad cuente con una Policía propia, que interprete nuestros valores y derechos y resguarde nuestra libertad, porque a veces nos sentimos presos en las calles porque andamos con miedo".

La legisladora informante por el kirchnerismo, la diputada Silvia La Ruffa, destacó que el jefe de gobierno impulsaba "una policía autárquica", frente a la fuerza "civil, conducida por un civil y que dependa de la administración pública".

"Esperamos que el Poder Ejecutivo no malogre con una mala implementación las herramientas legales que esta Legislatura está entregando. Ahora le toca a Macri aprovechar este marco para gobernar y gestionar", consideró el vicepresidente 1º del bloque kirchnerista, Pablo Failde.

La titular del bloque Socialista, Verónica Gómez, destacó "el aporte del socialismo en el debate", que -adelantó- permitirá "acompañar" la iniciativa, "enmarcada en un modelo de Policía de proximidad y en la concepción de la seguridad ciudadana como un valor social y un derecho de los habitante".