Fuente: Noticias Urbanas

Varios expertos del área de formación policial realizaron exposiciones sobre el tema frente a la Comisión de Seguridad de la Legislatura porteña. La posibilidad de crear una fuerza diferente a las conocidas hasta ahora se perfiló como el aspecto más atractivo de la situación. Hubo ausencia por parte del Gobierno de la Ciudad.

Por Martín Mérola

La Comisión de Seguridad de la Legislatura porteña recibió hoy a distintos referentes en materia de capacitación policial para que expusieran acerca de la creación del Instituto Superior de Seguridad Pública. Este organismo sería el encargado de formar a los agentes que conformen la futura policía metropolitana.

Bajo la mirada de la presidenta, Silvia la Ruffa, y de los diputados Cristian Ritondo, Guillermo Smith, Pablo Failde, Martín Borelli y, fugazmente, Oscar Zago; se hicieron presentes los expositores. Éstos fueron: Néstor Legnani, director del Instituto Superior de Seguridad Aeroportuaria; Cristián Varela, coordinador de Programas de Seguridad Ciudadana, en la Universidad Nacional de Lanús; y Alejandra Adorno, secretaria Académica de la Academia Superior de Estudios Penitenciarios. El único ausente fue el Gobierno local, cuyos representantes no pudieron concretar la presencia prometida.

Legnani fue el primero en recibir el micrófono de la presidenta. En su presentación, auxiliado por una presentación de diapositivas, explicó el modelo que rige a la policía aeroportuaria y las características específicas que lo rigen. Uno de los puntos sobre los que más hizo énfasis fue en la designación del agente como "personal con condición policial", insertándolo en un sistema regulado por una conducción civil.

En cuanto al sistema de educación, afirmó que es equivocado optar por un orden cerrado, que implica disciplinar el cuerpo para poder disciplinar la mente. A su vez resaltó la importancia de que el agente tenga criterio para la resolución de situación particulares y un pensamiento crítico, y que no se limite simplemente al aprendizaje de respuestas a ciertos escenarios. Entre otros aspectos fundamentales también mencionó la profesionalización, la desmilitarización y el cambio de vocabulario de los agentes.

La exposición de Adorno resultó algo más esquemática que la de sus compañeros. En ella presentó el proyecto de modelo a nivel institucional, contemplando todos los aspectos desde las autoridades y niveles de formación hasta los objetivos a cumplir y el reglamento interno. Concluyó citando al principito, derivando de una cita l reflexión: "Todo proyecto educativo debe responder a las demandas sociales".

Por último tomó la palabra Varela, cuya experiencia en el área corresponde principalmente al haber participado en la conformación de la Policía 2 de la provincia de Buenos Aires. En primer lugar destacó que "la escuela policial debe ser funcional al cuerpo", de la misma forma que el cuerpo es funcional a la sociedad en la que trabaja. "La sociedad porteña es muy particular", afirmó, alegando que por ello es fácil identificar las características que debe tener la policía local.

Otro aspecto interesante, y que ya había surgido en las exposiciones anteriores, fue el hecho de diferenciar a la formación policíaca de la del ejército: "Los policías no son militares, son policías armados". En este sentido también resaltó la importancia de que la nueva fuerza no herede las características propias de las fuerzas de las que ya trabajan y que son más difíciles de corregir, sino que debe aprovechar "la oportunidad para crearse con un criterio racional y no con la tradición".

Como conclusión se planteó la idea de que los nuevos oficiales no deben concentrarse tanto en el uso de la fuerza como en la posibilidad de resolver los conflictos sociales que se le plantean. "No hace falta disciplinar a nadie para que sea funcionario policial", finalizó Varela "más bien hay que educarlo en autonomía".