Fuente: Ámbito Financiero

Antes de llegar al punto de ebullición, el bloque de legisladores porteños espera que el propio Alberto Fernández calme las aguas tras su renuncia al gobierno. Les prometió una comida, para la semana que viene, y también que no los abandonará.

Para algunos se abrió la puerta del abismo, para otros la libertad de acción, y un puñado desea que nada cambie con la retirada. Así pasan desde el miércoles las horas en el bloque porteño del Frente para la Victoria, un surtido de legisladores con terminales diversas que conduce el no pejotista Diego Kravetz, bendecido para el cargo por el ministro saliente.

Es la bancada más numerosa detrás del macrismo, que es el oficialismo en Capital Federal, y por eso una ruptura o dispersión podría hacer perderle el estatus de primera minoría que le otorga algunos beneficios, como tener este año la posibilidad de decir quién ocupará la defensoría porteña o el Ente Regulador de los Servicios Públicos de la Ciudad. Parece un detalle ahora esa apetencia de llenar oficinas ante el ánimo de los kirchneristas. Les había dicho que “no se preocupen, Alberto seguirá en el distrito”.

Pero quieren escucharlo de boca del ex jefe de Gabinete. Por eso el propio Kravetz y otra albertista como Silvia La Ruffa preparan un almuerzo que tenga lugar dentro de la albultada agenda gastronómica que ya tiene en preparación Alberto F. (los ministros de Cristina buscan una cena de despedida).

“Alberto no se va a escribir un libro, no se va de la política, sigue”, les dijeron ayer a los legisladores del bloque, los más íntimos del ex jefe de Gabinete, que tuvieron entrada en su departamento de Puerto Madero en la noche del miércoles,

Pero, dentro del kirchnerismo está el PJ, que por cierto preside Alberto F. y donde su permanencia ya fue discutida este año por el ala fuerte de ese sello, el sindicalismo de Víctor Santa María.

Aparentemente, para calmar a los huérfanos políticos que dejarían en su distrito, Alberto Fernández buscaría refugio en el cargo de titular del PJ, hasta que el sector ascendente se lo permita, y no le refresque las sucesivas derrotas electorales en el distrito.

Pero el kirchnerismo porteño tiene otros aliados que no pertenecen al peronismo orgánico de la Ciudad Federal, en porciones que están representadas en la Legislatura porteña, como el propio Kravetz, que no pertenece al PJ y a quien por ahora el bloque sostiene como conductor, en una movida en la que el acuerdo es no provocar más convulsiones.

Lo cierto es que nadie, ni el propio Fernández, puede explicar a sus tropas cómo y dónde seguirá como jefe de la política del oficialismo en la Capital Federal. Llevarán a la comida, si se las concede Alberto, todas esas dudas, a la que la mitad del bloque suma el vencimiento del cargo el año próximo.