Fuente: Clarín

Ahora las penas son más duras y se crea la figura del reincidente. Entre otras faltas, se sanciona la prostitución cerca de casas, escuelas y templos, la venta callejera ilegal y la de alcohol a menores.





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Horacio Aizpeolea.
haizpeolea@clarin.com






Con cambios respecto al derogado Código de Convivencia que la realidad se encargará de demostrar cuán profundos y eficaces son, a las 0 de mañana empieza a regir el nuevo Código Contravencional porteño. Ahora ya no habrá apercibimientos para los contraventores, las prostitución callejera se deberá ejercer a 200 metros de casas, templos y escuelas, y la venta ambulante no autorizada se castigará con hasta 600 pesos de multa.

"El nuevo Código introduce un cambio fundamental: cada figura tiene una pena concreta, mientras que el de Convivencia establecía un menú de sanciones en general", comentó el fiscal contravencional Martín Lapadú. Este concepto fue cuestionado por algunos legisladores durante el largo proceso que demandó la aprobación de los 122 artículos del nuevo Código: la no especificación de las penas se prestaba a interpretaciones discrecionales de algunos jueces. Ahora, por ejemplo, la venta de alcohol a menores sí o sí se castiga con entre 1.000 y 5.000 pesos de multa o de 2 a 10 días de arresto.

"Tenemos una norma mucho mejor que la anterior, aunque no la hubiésemos querido", dijo la diputada Gabriela Michetti, titular del bloque macrista. El macrismo no pudo imponer la baja de la edad de punibilidad del contraventor de los 18 a los 16 años, ni la prohibición de la prostitución callejera. "Habrá que ver cómo actúan fiscales, jueces, policías y los funcionarios", agregó.

La diputada kirchnerista Silvia La Ruffa pronosticó que "este código será más eficaz al eliminar la pena del apercibimiento", una especie de "tirón de orejas" del juez. También opinó que "se mejoró el castigo al uso de pirotecnia en espectáculos, donde se sancionará al que la tiene, al responsable del lugar, al que la guarda y al que la vende".

El diputado Jorge Enríquez se mostró escéptico: "Se avanzó poco. El derecho contravencional debe servir para prevenir. La tragedia de Cromañón se podría haber evitado si los dos fiscales de turno hubiesen estado ahí, como lo hacen en un River-Boca".

Los funcionarios policiales nunca se sintieron cómodos con el Código de Convivencia. "Nos ata las manos", decían. Los impulsores del viejo Código replicaban: "Los abusivos edictos policiales sirvieron para enriquecer a muchos". Un veterano comisario definió que "la contravención es la antesala del delito. Sin la figura del merodeo —impulsada por Enríquez— se nos hace difícil trabajar. Hoy los punguistas dan vueltas y no podemos intervenir". Y agregó otro inconveniente: "Muchas veces hacemos actas que la Justicia desestima".

El juez contravencional Guillermo Morosi consideró "importante" el que se hayan respetado las garantías constitucionales del Código de Convivencia y que no se haya disminuido la edad de punibilidad. También que se hayan incorporado la "probation" y la condena en suspenso (un juez puede suspender una primera condena atendiendo los antecedentes del contraventor).

Hay consenso entre los 24 fiscales respecto a que el combate contra la venta callejera ilegal será más eficaz. Lapadú explicó que el Código de Convivencia castigaba "la obstrucción de la vía pública". "Era difícil de probar —aclaró—. Ahora se perseguirá la 'actividad lucrativa ilegal'. Y el vendedor ambulante de baratijas o el artesano quedan expresamente al margen". Este es uno de los puntos más cuestionados del nuevo Código. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), favorecerá el "accionar delictivo".

En tanto, los fiscales opinan que la oferta y demanda de sexo en la calle planteará dificultades. "Se castiga si es 'ostensible', pero sin considerar la apariencia, modales o vestimenta. Esa palabra nos complica", evaluó Lapadú. En cuanto al papel de los policías, el fiscal fue claro: "Aquí no hay manos atadas: el policía debe actuar. Sólo necesita tener la orden de un fiscal en el caso de la prostitución".

Para muchos, el nuevo Código es más duro: las multas máximas pasaron de 15.000 pesos a 100.000 (se aplican al juego ilegal) y la pena máxima de arresto subió de 30 días a 90. También se establece un registro de reincidentes y se incorporó la figura de "la extensión de responsabilidad" (se castiga a quien manda a hacer una contravención). Diego Gorgal, nuevo subsecretario de Seguridad porteño, fijó su posición. "Más que el Código, deberíamos fijarnos en los procedimientos: siguen siendo burocráticos y engorrosos", opinó.