Fuente: Noticias Urbanas

La administración Macri pretende recomponer los códigos de Habilitaciones y Permisos, pero el cambio no sería tal si no mutaran Edificación y Planeamiento. Las negociaciones avanzan con excepciones: estadios y fiestas en hoteles 5 estrellas.

Por Alejandra Vignollés

La verdad es que de Mauricio Macri se pueden decir muchas cosas, menos que se trata de una persona apasionada. Sus ojos celestes, la mirada glacial, no transmiten, precisamente, pasión. Sin embargo es pública su pasión por Boca Juniors.

Esa misma afición se sabe siente también, el jefe de Gabinete nacional, Alberto Fernández, pero por Argentinos Juniors.
Seguramente que de fútbol también habrán hablado Macri y Fernández cuando hace un tiempo compartieron un almuerzo, durante el cual acordaron incluir algunas obras de la Ciudad en el marco del Bicentenario.

En la Legislatura, murmuran fuentes allegadas al radicalismo, que el ex ministro del Interior, Enrique “Coti” Nosiglia, comparte la misma pasión que Fernández y que Macri, y que a pesar de ser hincha fanático de Boca, simpatizaría con Vélez Sársfield.

Sucede que una de las normas que más interesa a Macri, el nuevo Código de Habilitaciones y Permisos, fue enviado del Ejecutivo a la Legislatura sin el capítulo sobre los estadios deportivos, entre otros ítems que ya despertaron la reacción airada de la oposición.

El presidente de la comisión de Desarrollo Económico dijo a este medio que "una de las inquietudes que tenemos es la de los estadios, pero empezamos por el principio. Estamos estudiando otros aspectos y no llegamos todavía a ese punto".
Y agregó que "lo que pasa es que los clubes, por diversas razones, no pueden ponerse al día con las exigencias normativas: desde hace mucho tiempo sólo se otorgan habilitaciones provisorias. Hasta que la Legislatura sancionó una norma que dio seis meses, a contar desde el 6 de diciembre de 2007, para regularizar la situación", explicó el kirchnerista Pablo Faílde.

Sin embargo, eso no alcanza para entender por qué no se incluyó a los clubes de fútbol en el nuevo Código, ya que ese capítulo, en el marco de la reforma que se pretende, podría haber sido trabajado en la comisión de Desarrollo Económico y dejarlo stand-by hasta junio, que es cuando vence el plazo establecido por la ley.

"Muy llamativamente, en el Código de Macri no se incluye un capítulo que establece los requisitos para habilitar los estadios de fútbol. Ess es una tarea que la Legislatura no puede dejar de lado: hay 17 estadios habilitados que desarrollan actividades consideradas masivas. En consecuencia, las condiciones para habilitarlas deben ser claras", se quejó la kirchnerista Silvia La Ruffa.

Pero esta norma tiene otros aspectos que están ocasionando revuelo en la oposición. La primera, que el macrismo quiere que las manifestaciones sociopolíticas sean sean reguladas como si fueran actividades comerciales.

La Ruffa advierte: "El nuevo Código de Habilitaciones que propone el Ejecutivo porteño, avanza sobre discusiones que tienen que ver con el espacio público y no con el desarrollo económico y comercial de la ciudad".

"Para el FpV, esa norma debe regir sólo para las actividades comerciales, no para las manifestaciones políticas, religiosas y culturales, por más que se realicen en el espacio público”, agregó. La diputada no duda sobre el estatuto de las actividades políticas o las manifestaciones sociales. "Hacen al principio democrático esencial. Es decir, deben estar reguladas lo menos posible".

Y así fue, tanto que "las discusiones sobre la regulación de esass manifestaciones sociales fueron álgidas cuando se las incluyó en el Código Contravencional", recordó La Ruffa.

Para el macrista Roberto Destéfano, la regulación del espacio público tiene que ver con que "toda aquella reunión que supere una determinada cantidad de personas y que pueda poner en riesgo la seguridad de los ciudadanos y sus bienes".

Suena conocido, pero el hombre insiste: "Por lo tanto, merece un permiso. Lo que nosotros queremos hacer es que en reuniones masivas se contemplen normas de seguridad que tienen que ver con incendios, ambulancias, seguridad, higiene y salud. Esas normas de seguridad también deben aplicarse aunque se trate de una manifestación política", remató el legislador.

Lo que no deja de llamar la atención es que tampoco estén incluídas las fiestas que se realizan en las grandes cadenas de hoteles. Es cierto que esos lugares tienen actividades primarias y secundarias, entre las últimas eventos y casamientos. Pero en el proyecto en cuestión no hay una sola mención sobre la cantidad de personas que puede haber por metro cuadrado, como se estipula en el capítulo referido a los permisos especiales.

La tendencia es volver al punto previo a Cromagnon. Es decir, tres personas por metro cuadrado en actividades no masivas, dos para las masivas. Habrá que definir masividad. ¿Se trata de 500 personas, más de 300, cuántas?

"Nosotros cuestionamos los criterios con que se establece la masividad y la exigencia para la tramitación de permisos. Según el proyecto del Ejecutivo debe presentar lo mismo quien organiza una actividad para 501 personas que quien organiza un River completo", dijeron a NU los ibarristas.

Otro cuestionamiento es que el tratamiento parlamentario que se le quiere dar al Código se asemeja al de una reforma, porque de la otra manera implicaría modificar el Código de Edificaciones y también el de Planeamiento.

Y para tocar estos dos no sólo se necesitan 40 votos, que el oficialismo no tiene, sino, además, una audiencia pública, es decir, un tratamiento para las normas de doble lectura.
Esta fue la alternativa que encontró el Pro cuando en febrero fracasó el intento de aprobar el Código de Habilitaciones a libro cerrado.

Destéfano dijo que ahora, “estamos tratando estrictamente en lo que es habilitaciones y permisos: a todas aquellas normas que tienen que ver con Edificación y Planeamiento, les vamos a poner cláusulas transitorias para que el código pueda ser aprobado sin necesidad de doble lectura y 40 votos, como para no entorpecer y avanzar en Habilitaciones”.

Pero el legislador reconoce que “sin una una modificación del Código de Edificación y Planeamiento, estaríamos dejando rengo al de Habilitaciones y Permisos”.

Pero hay otras bronquitas: la oposición pide un giro a la comisión de Justicia para que se expida sobre las clausuras preventivas y otras cuestiones, y al parecer los reclamos caen en oídos sordos. Y llama la atención: el presidente de la comisión de Justicia es Martín Borrelli, prohombre Pro.