Fuente: Clarín

UN DELITO QUE SE EXTIENDE


En la Policía dicen que ellos detienen a los ladrones, pero que después la Justicia los libera enseguida. Los jueces contestan que a veces están obligados a largarlos porque la Policía no obtiene las pruebas suficientes.

Los robos callejeros con ladrones que escapan en moto se repiten. Hasta hace unos meses se producían cerca de los bancos y zonas comerciales, pero ahora el radio de acción se extendió a los barrios de Capital y el conurbano. En medio de la seguidilla de asaltos, las fuerzas de seguridad y la Justicia polemizan pasándose la responsabilidad del problema de un lado al otro. Los policías dicen que detienen a los motochorros y los jueces los sueltan. Desde la Justicia contestan que se ven obligados a largarlos porque la Policía no investiga bien y los casos llegan con pruebas insuficientes.

Las estadísticas policiales señalan que el 50% de los arrebatos y salideras son cometidos por ladrones en moto. La dificultad para controlarlos es evidente, y los casos siguen mientras se discute qué hacer con los delincuentes que se detectan y detienen.

"Fue el año que más detenciones in fraganti hicimos. Las comisarías del centro de la ciudad están llenas de motos secuestradas. ¿Qué más tenemos que hacer para que los metan presos? Están un par de días adentro y después los jueces deciden liberarlos", señaló a Clarín una alta fuente de la Policía Federal. Las fuerzas policiales aseguran que ellos cumplen con la parte que les corresponde. Explican que las comisarías tienen las brigadas de civil, encargadas de vigilar las calles, que trabajan con los grupos de motos de cada seccional. A esa tarea, también se suman las divisiones encargadas de Robos y Hurtos y de Prevención del Delito. Pero aseguran que el problema no está en la detención sino en lo que viene después.

"Que les dieran un par de meses de cárcel desalentaría que salgan a robar. Lo que pasa es que los jueces lo califican como 'tentativa de robo' o 'hurto', dos delitos menores", explicó otra fuente de la misma Policía.

"Lo que dicen es una barbaridad. Ningún juez tiene intención de dejar libre a un delincuente que no lo merezca. Pero no se pueden violar las garantías de los individuos porque un comisario venga y te asegure que tal detenido le apuntó a una jubilada en la calle. Se necesitan testigos o que se lo detenga con un arma, para que la calificación se agrave. Porque si no es 'hurto' o 'robo simple', delitos por los cuales es difícil mantener los delincuentes adentro", detalló un juez de instrucción de la Capital.

Otros jueces consultados por Clarín explicaron que los ladrones se mueven sabiendo qué es lo que tienen que hacer cuando los atrapan. "Si ven venir un patrullero, en la huida, lo primero que hacen, es tirar el revólver. Tampoco andan de a tres personas porque se les puede imputar 'robo en poblado o en banda'".

"En todo caso que se discutan las limitaciones que tiene el Código Penal para este tipo de delitos, no la aplicación que hacemos de la norma", agregó el juez de Instrucción Luis Zelaya, que la semana que viene entrará en turno para las comisarías que dependen de la Circunscripción 1ª. Esa es la zona del microcentro porteño donde se produce la mayoría de las salideras bancarias.

"Es difícil que un juez libere a un ladrón que le arrebató una cartera a una mujer a punta de pistola. El problema es cuando no hay más pruebas que el testimonio policial, porque mucha veces ni la víctima se quiere presentar. Si es la palabra del agente de calle lo que sostiene la acusación, no se puede tomar como verdad. Hay demasiados antecedentes complicados como para creerles a ciegas", explicó una fuente de la Cámara del Crimen que pidió no ser identificada.

Mientras el debate continúa, la Legislatura porteña espera la sanción de una ley que contempla la creación de la Guardia de Tránsito, un cuerpo especial con las mismas potestades que la Policía. Este grupo podrá controlar documentación, detener y hacer tareas de patrullaje. "Antes, con la ley Cafiero (que impedía a los jefes del Gobierno porteño manejar su Policía) no podía haber una división por fuera de la Federal, pero ahora sí. Esta va a poder intervenir y tener una respuesta rápida sobre robos con ladrones que se muevan en moto. Esperemos que su presencia en las calles termine intimidándolos", se ilusionó la diputada Silvia Ruffa, presidenta de la Comisión de Seguridad de la Legislatura.

Del otro lado de la General Paz, el Ministerio de Seguridad bonaerense no plantea una política específica para combatir a los motochorros. La prevención, según las fuentes consultadas, está encuadrada en las tareas de control y patrullaje que llevan adelante las Jefaturas Departamentales. "El combate a este tipo de delitos está incluido en la política general de seguridad", señalaron las fuentes.