Fuente: Noticias Urbanas

DERECHOS HUMANOS


El futuro ministro de Hacienda de la Ciudad, Néstor Grindetti, se “olvidó” de considerar en el presupuesto unos dineros destinados a sostener el Museo de la Memoria sito en la ESMA. Y todo con cara de póker.

Por Alejanra Vignollés

La política de Derechos Humanos que implementará el gobierno de Mauricio Macri intentará diferenciarse en algunos aspectos de la que lleva adelante el presidente Néstor Kirchner de la que seguramente continuará la mandataria electa, Cristina Fernández.

Esos matices no solamente estarán dados por los distintos enfoques que sobre la materia tienen uno y otro espacio político sino porque los futuros responsables del área -la vicejefa electa Gabriela Michetti y el designado subsecretario de DDHH, Helio Rebot-, aspiran a que sea más abarcadora.

En ese esquema, el acento estará puesto menos en la memoria de la última dictadura cívico-militar que en la integración de los discapacitados y la relación con los familiares y víctimas de diversas tragedias (Cromañón y otros). Habrá que ver que logra realizar el dúo, porque la trayectoria de algunos de los miembros del PRO y las alianzas partidarias que fueron tejiendo, no siempre estuvieron orientados (si es que alguna vez estuvieron orientados) en la dirección que ahora quieren darle a esa cartera. Por ejemplo, Ricardo López Murphy, ex ministro de Defensa de la Alianza, o el mismo Macri, se han manifestado en incontables oportunidades contra algunas reivindicaciones relacionadas con los 70. Es sabido que los dos tributan en la “teoría de los dos demonios”, de inspiración alfonsinista. Para no abundar con el futuro titular de la Agencia de Control Comunal, Federico Young, asistente de los actos en los que se saluda una fantasmal lucha contra la subversión, acompañado por la señora Cecilia Pando.

Pero ya aparecieron algunos nubarrones, que a muchos hace sospechar sobre las verdaderas intenciones del jefe de Gobierno electo. Es que en el proyecto de Ley de Presupuesto 2008, que presentó el futuro ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti, no figuran algunas partidas para realizar obras comprometidas para esa cuestión. En rigor a la verdad, tampoco el actual titular, Sergio Beros, las incluyó. Es cierto: quien ajusta el presupuesto de cada ministerio es el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta.

Sin embargo, no hay elementos para pensar que se trata de una desinteligencia más entre Michetti y Rodríguez Larreta. Rebot, único diputado kirchnerista que apoyó la destitución del ex jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, es un hombre de larga militancia en el peronismo porteño, en algún momento aliado estratégico del actual embajador ante la ONU, Jorge Arguello, y que por esas cosas de la política, consiguió una banca en la Legislatura de la mano de Macri.

Esa “borocotización” de Rebot le costó a Michetti algún pase de factura cuando lo propuso al frente de DDHH. Hay más nubarrones. Cuando el 10 de diciembre asuman los nuevos diputados, ingresarán tres espadas del kirchnerismo: la ex secretaria de DDHH de Aníbal Ibarra, Gabriela Alegre; la ex ministra de DDHH de Jorge Telerman, Gabriela Cerruti y el hijo de desaparecidos, Juan Cabandié. Este trío seguirá cada detalle de las políticas de Macri al respecto. Algo que acaso beneficie al futuro jefe de Gobierno es que ya trascendió la puja que por lo bajo enfrenta a los diputados electos: los tres quieren presidir la comisión de DDHH de la Legislatura, y desplazar al actual titular, el “lilito”, Facundo Di Filippo. El enfrentamiento llegó lejos, tanto que un atribulado Juan Manuel Olmos, actual titular de la comisión de Presupuesto y Hacienda, kirchnerista y próximo vicepresidente segundo de la Legislatura, le habría implorado a Di Filippo que se quede ahí. El razonamiento de Olmos: “Tanto Cerruti como Cabandié tienen fuertes apoyos del gobierno nacional. A la Alegre (por Gabriela), la ‘banca’ Ibarra, un aliado del Ejecutivo. Nosotros no podemos saldar esa interna”.

Y fue justamente Di Filippo quien el viernes pasado, cuando Grindetti fue a la Legislatura a explicar el proyecto de ley de Presupuesto 2008, el que advirtió que se debía respetar la letra de un convenio firmado por la Ciudad y la Nación para recuperar y mantener el ex centro clandestino que funciona en la ESMA como espacio para la memoria. Di Filippo le recordó a Grindetti que “por ese convenio se habían calculado unos 20 millones de pesos para la puesta en marcha del museo de la memoria”, y que la partida no había sido incluida en la cuentas que el futuro titular de Hacienda estaba presentando. También ese día expresó su preocupación la diputada kirchnerista Silvia La Ruffa.

Michetti, consultada sobre el particular, se comprometió a honrar los compromisos asumidos por la Ciudad. Del total de 15.610.000 pesos asignados al rubro ‘obras para la memoria’, en el presupuesto figuran 8 millones destinados al Olimpo, Orletti y el centro clandestino que funcionó en Cevallos al 600. Otros 5 millones para el monumento a las víctimas del terrorismo de Estado. Unos 730 mil pesos para la Plaza de la Memoria, en El Atlético y 1.750.000 para la recuperación del espacio en ese lugar. Pero los 20 millones para la ESMA no aparecen por ningún lado. La integración de los discapacitados se canalizará a través de un proyecto de ley de Michetti, sobre Educación Inclusiva, en el que no sólo se preveé capacitar a los docentes, sino que los chicos con ‘capacidades diferentes’ puedan asistir a las escuelas públicas comunes. También aquellos que sufran alguna discapacidad mental. Rebot se reunió con los padres de las víctimas de Cromañón, no sólo para asegurar que van a seguir cobrando los subsidios, sino para acordar la mecánica de asistencia a las sesiones en el recinto de la Legislatura. Ahora que asume Ibarra, los padres de Cromañón tienen previsto una serie de actividades para “escracharlo”. Pero ni Rebot ni el futuro vicepresidente de la Legislatura, Diego Santilli, están de acuerdo con esa metodología. Pero serán autorizados a asistir con pancartas alusivas al hecho.