El miércoles 9 de octubre, la mesa coordinada por Natalia Ojeda, Andrea Lombraña y Yésica Morales recibió a Silvia La Ruffa, presidenta del Centro de Estudios Sociales y Políticos para la Ciudad y congresal nacional del Partido Justicialista.

El punto de partida de la charla fueron los 72 años de la promulgación del voto femenino. “Todas nosotras nacimos con el voto como algo natural, pero ese derecho al voto femenino costó. Ese derecho significaba también que las mujeres pudieran participar en política. Eva Perón fue la mujer que se metió en el Congreso para que las mujeres pudieran votar”, dijo La Ruffa.

Sobre la construcción social que el patriarcado hace de lo femenino y las mujeres, más tarde La Ruffa señaló: “Hay leyes que nos fueron garantizando la participación política en el Congreso de la Nación. Primero fueron los cupos, luego la Ley de Paridad de Género. El tema es que después, una vez dentro de estos cuerpos, el poder real es una mesa chica conformada por varones. En ámbitos más hostiles como el encierro, la organización nos permite garantizar que esos derechos se hagan realidad”.

Al respecto, Silvina, estudiante del CPU en el CUSAM, dijo: “Si bien somos afortunadas por tener la oportunidad de estar acá, también podemos tratar de poner un granito de arena para el futuro. Algunas en breve ganarán su libertad, nos vamos a ir en algún momento, pero mientras tanto está bueno luchar para las compañeras que vengan, las que ni siquiera conocemos ni nunca vamos a conocer, no importa. Hoy la cárcel es un asco y hay muchos derechos que se nos vulneran. Se nos trata igual que a un masculino, pero tenemos necesidades distintas y eso hay que respetarlo. Lo que hoy logran los hombres, las mujeres todavía no podemos lograrlo”.

La cantidad de mujeres que hoy transitan por el CUSAM es inédita. Hasta hace poco, las inscripciones se realizaban en la Unidad 48 (de varones), pero en 2019 se logró su apertura en las unidades 46 y 47, después de un proceso de gestión que llevó casi tres años, a partir de la coordinación del CPU de Andrea Lombraña. El resultado más importante de ese proceso es que ahora ingresan más de 35 mujeres y no cinco, como solía suceder. En la Unidad 47 solo 12 de 300 mujeres concurren al CUSAM.

La Ruffa enmarca este tipo de problemáticas dentro de aquellas que afectan a las mujeres: “En el fondo, son temas que nos atraviesan a todas. Lo que nos permitió cambiar de a poco esa desigualdad es la organización política y social. No es necesario afiliarse a un partido político, pero el hecho de estar organizadas nos permite alcanzar nuevos derechos. Porque los derechos se ganan, se militan”.

Al cierre, otra estudiante del CUSAM fue categórica: “Somos hijas, hermanas, madres, pero primero y principal, somos mujeres. Hola chicas, somos nosotras, juntas vamos a poder hacer un montón de cosas. Incluso podemos organizarnos entre las unidades 46 y 47, porque ya estamos muy comprometidas. Hay chicas que están perdiendo los martes porque no las traen. Cuando venimos al CUSAM no perdemos el tiempo. En el pabellón no hay mucho que hacer, y acá hacemos cosas. Si reclamamos y nos dicen que no, vamos a seguir insistiendo”.