El desafío sigue siendo pensar como una unidad territorial, social, económica y cultural a la Ciudad de Buenos Aires y los 40 municipios que constituyen el Área (o Región) Metropolitana de Buenos Aires. Hacerlo con una mirada compleja, amplia y responsable fue el objetivo del encuentro “Miradas sobre el territorio, la cuestión social y las políticas públicas”, llevado a cabo por el Instituto de Políticas Públicas para Buenos Aires (i-ciudad) y el Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), en el que participaron autoridades, legisladores, especialistas e investigadores universitarios.

“La coordinación conjunta entre la CABA y el Área Metropolitana nunca se logró, aun cuando existen muchos organismos abocados a ella”, inició el debate Juan Manuel Olmos, presidente de i-ciudad. “Este no es un problema asociado únicamente a los partidos políticos y a la coordinación de política pública. Y es por eso que resulta fundamental tener un ámbito para apostar a mejores ideas o mayores confusiones, ya que son muchos los planos a considerar para lograr la integración. Tenemos que plantear una agenda común con asuntos pendientes y estrategias compartidas”, agregó Olmos.

Un concepto clave a la hora de empezar a entender la complejidad de la problemática es el de ciudadanía metropolitana. Según Eduardo Ricciuti, subsecretario Asuntos Interjurisdiccionales y Políticas Metropolitanas de la CABA, se trata de “un marco y concepto desde el cual se llevan adelante proyectos académicos y políticos para crear conciencia sobre el hecho de que no desarrollamos nuestras actividades cotidianas en un mismo lugar: los ciudadanos son cada vez más metropolitanos que porteños o bonaerenses exclusivamente”. En la misma línea Juan Manuel González Morales, director del Programa de Estrategias Metropolitanas del GCABA, indicó que para generar un sentido de pertenencia metropolitana es importante desarrollar múltiples estrategias. El Programa a su cargo propone tres tipos de iniciativas: hacer foco en los jóvenes, con quienes trabajan a través de un observatorio metropolitano, desarrollar estrategias para la articulación interjurisdiccional y finalmente, desarrolla estrategias de sensibilización, a través de foros participativos”.

Más de 3 millones de personas ingresan todos los días a la Ciudad de Buenos Aires a desarrollar sus actividades laborales, académicas y cotidianas. En ese marco, la complejidad del tratamiento de “lo Metropolitano” debe incluir aspectos laborales, educativos, sociales, habitacionales, de salud e identitarios, entre otros.

Identidades compartidas y propias: la necesidad de una mirada integral
“Las identidades porteñas y/o barriales por un lado y las bonaerenses por el otro están muy definidas y se demarcan claramente en todos los estudios que fuimos desarrollando”, indicó Matías Barrotaveña, director del CEM. Al respecto agregó: “Sobre estas bases nos interesa aportar una mirada desde lo social y lo laboral, siempre pensando en una ciudad inteligente con justicia social, integración y cohesión, en la que las tecnologías se pongan a disposición de estrategias integrales de alimentación, educación y transporte”.

En la misma línea, Rosa Aboy, directora del área de Políticas Urbanas de i-ciudad, señaló la necesidad de una agenda que aborde la unidad territorial y que piense necesariamente “la Av. General Paz y otros sitios que funcionan como fronteras simbólicas y que tienen que reconfigurarse como sitios de integración cultural y social”. Esto, sin desconocer las desigualdades que atraviesan el área Metropolitana entre las que la Arq. Aboy identificó “el déficit habitacional, el deterioro en términos de equipamiento urbano, las asimetrías en términos de espacio público, infraestructuras de servicios y de movilidades que repercute de manera diferencial en los diferentes municipios del área metropolitana y comunas de la CABA”. En sintonía, la investigadora Eugenia Jaime, de la Universidad Nacional de General Sarmiento agregó que “la General Paz es sólo un límite cartográfico que se basa en un modelo de 1880. Debiéramos considerar a la Ciudad como un constructor relacional que pasa por el área metropolitana y más allá, llega a Zárate y a Campana”, por lo que los derechos y los instrumentos creados para hacerlos cumplir deben ser contemplados como colectivos.

El desarrollo de la actividad laboral fue otro de los principales temas analizados en el encuentro. Las investigaciones presentadas señalaron que los trabajadores provenientes del conurbano ocupan el 51% de los puestos de trabajo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “Eso resquebraja los discursos de que los bonaerenses vienen a ‘usar hospitales y escuelas’: pagan impuestos, multas, consumen. Son personas que aportan al PBI de la Ciudad”, planteó Barrotaveña. En contraposición sólo el 5% de los porteños trabajan en el conurbano. Además, el Director del CEM advirtió nuevos niveles de desigualdad ya que la caída del salario real, el incremento del trabajo precario y/o no registrado y la destrucción de empleos también atraviesan el conurbano, lo que nos obliga necesariamente a “pensar la coyuntura sin desconocer que en el conurbano el desempleo supera los 12 puntos, mientras que en la ciudad ronda el 5,6%”.

Desde la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA, el profesor Rodolfo Macera y la investigadora Daniela Szajnberg hicieron aportes similares. Hoy por hoy naturalizamos condiciones de pobreza que no se pudieron revertir. Existen 85000 puestos de trabajo industriales perdidos. Tenemos que empezar a construir un mapa donde la mayor parte de la población esté incluida en la lógica de la sustentabilidad económica”, profundizó Macera.

Daniela Szajnberg, por su lado, teorizó sobre la causas de las desigualdades manifestadas a lo largo del debate: “el factor común que impide una gestión mancomunada es la falta de un diagnostico concreto. Aunque exista un continuum físico entre la CABA y el conurbano existe una limitación que es claramente jurisdiccional” ya que la CABA “tiene mucha más fuerza como distrito, capta recursos y causa problemas al resto de la región: son territorios balcanizados”.

En términos de transporte, la falta de conectividad tiene una doble afectación. Por un lado la Ciudad plantea un modelo concéntrico que permite el traslado desde y hacia la CABA, pero fundamentalmente hacia las zonas céntricas. Por el otro, la conectividad entre municipios bonaerenses es escasa e ineficiente, lo que dificulta y reduce los desplazamientos efectivos en transporte público.



Propuestas para una mirada integral de lo metropolitano
Marcos Schiavi (Coordinador Académico CEM): “El momentum metropolitano se abrirá y nos permitirá empezar a trabajar aspectos macro sin dejar de mirar lo micro. En un contexto de elecciones tan próximo sería fundamental abrir la convocatoria a mesas de debate a candidatos provinciales, nacionales y de la CABA”.

Gustavo Badia, profesor investigador Universidad Nacional de San Martín: “El desafío es desarrollar una economía de escala metropolitana, sin desconocer que las lógicas de construcción política territorial siguen siendo internas. En función de eso último tenemos que dejar en claro que la escala metropolitana trae ventajas para la ciudadanía en general y para los políticos en particular: es necesario construir alianzas para identificar claramente a quiénes les interesa realmente la construcción metropolitana”.

Nicolas Tereschuk (CEM): “Los círculos políticos tienen que ocupar el centro del debate, pensando qué pasa en términos de poder e influencia de políticos bonaerenses y políticos porteños”.

Gabriel Lanfranchi (CEM): “No se trata de pensar lo metropolitano sobre la base de que algún involucrado perderá recursos. Eso es una falacia: ya existen recursos que son mal administrados, fondos nacionales destinados a la metrópoli, a lo que se suman aportes de la CABA, Provincia de Buenos Aires y municipios. Definir cómo se organiza eso más inteligentemente es parte del debate qué hay que dar, sin dejar de pensar que desde lo urbano y lo social tienen que construirse puentes porque las comunas y los municipios muchas veces no se miran”.

Daniela Szajnberg (FADU-UBA): “Debería existir un organismo que por encima de las jurisdicciones locales pueda establecer políticas públicas. Lo metropolitano es una cuestión de Estado y como tal requiere paciencia y preocupación reales para una construcción a largo plazo”.

El Subsecretario Ricciuti retomó lo planteado por Szajnberg señalando la importancia de pensar en un Modelo de Gestión metropolitano que atraviese coyunturas políticas y que sea sustentable en el largo plazo, en tal sentido señaló la necesidad de trabajar en esa construcción desde diversos lugares, generando consensos desde la gestión pública en los diferentes niveles jurisdiccionales, la academia y la participación amplia de los actores sociales.